Recordando a Carmín Pérez

Revolucionaria y militante nacionalista nacida el 14 de septiembre de 1929 en Lares, Puerto Rico e inscrita oficialmente en el Registro del gobierno como nacida el 30 de octubre de ese mismo año. Esta mera coincidencia anticipa lo que fue la doble vida de Carmín; la niña de los campos lareños y la combatiente anticolonialista que a la tierna edad de 21 años fue sentenciada a sufrir largos años de prisión, muchos de estos en aislamiento, por hechos relacionados al levantamiento de Jayuya el 30 de octubre de 1950 y al ataque al Congreso de los Estados Unidos en marzo de 1954. 

Carmín fue producto de la unión habida entre el agricultor, Eduviges Pérez y la costurera María de Jesús González en cuya relación procrearon dos hijos: Jorge y Carmín. Estos se divorcian por lo que la madre abandona Lares y se traslada a vivir a la calle Sol, en el Viejo San Juan, cercano al lugar donde ubicaba para entonces, el Club del Partido Nacionalista de Puerto Rico.

Carmín escuchó hablar de don Pedro Albizu Campos por primera vez en sus años juveniles a través de la heroína Lolita Lebrón quien fuera su compueblana.

En el 1948, coincidiendo con las festividades del día del Levantamiento, se da el primer encuentro con el Maestro y estrechan sus manos. Carmín que fue desde niña inquieta y despierta y le gustaba de explorar su entorno, según nos contaba su hermano da con el local del Club Nacionalista. Según confesión de la propia Carmín, subió las escaleras, y una vez entró al lugar fue para nunca más salir. Habiéndola conocido, pienso que desde el día en que ésta estrechó las manos del Maestro, ahí comenzó a trazar su ruta, pues Carmín era un ser libre como el viento, que nada y nadie la ató ni la detuvo jamás, ni siquiera las estructuras organizativas. 

En el 1950, Carmín fue sacada físicamente del local pero a la fuerza, para ser llevada la cárcel. El 30 de octubre de 1950, día en que se produjo la revolución de Jayuya, la policía cercó la casa de don Pedro e hirió de un balazo a Doris Torresola. Le tocó a Carmín, acompañada del joven Juan José Muñoz Matos, trasladarla al hospital para que fuera atendida. Estos fueron arrestados luego que en el centro de salud se negaran a atender a Doris. Carmín fue acusada de atentar contra la vida de los policías por lo que cumplió 22 meses de cárcel.

Carmín sufre un segundo arresto el 16 de marzo del 1954. El primero de marzo se produce el Ataque al Congreso de los Estados Unidos por los cuatro nacionalistas; Lolita Lebrón Sotomayor, Irving Flores Rodríguez, Andrés Figueroa Cordero y Rafael Cancel Miranda. La policía rodea y ataca a tiros el Club Nacionalista, acción que fue repelida por el grupo de nacionalistas que acompañaban a don Pedro; Doris Torresola, don José Rivera Sotomayor, Isabel Rosado Morales y Carmín. Esta fue acusada de atentado a la vida y violación al artículo 6 y 8 de la ley de armas y sentenciada a 60 años de prisión de los que cumplió alrededor de 14 años, la mayor parte de estos, en aislamiento. Su madre enfermó y murió estando ella aún presa. Fue excarcelada en el 1965.

A su salida de prisión Carmín se integró a militar en la Liga Socialista. En el 1969 fue arrestada por tercera ocasión y acusada de sedición y portación de armas por casos relacionados a la lucha universitaria: la quema del ROTC en la Universidad de Puerto Rico. Fue sentenciada a tres años de prisión pero solo cumplió 45 días en Cárcel del Mujeres de Vega Alta debido a que sus abogados apelaron la sentencia logrando una decisión favorable. Junto ella don Juan A. Corretjer.

Carmín era una mujer solidaria. No tenía nada para ella pues todo lo compartía. No toleraba las injusticias ni la discriminación. Era poseedora de ternura y dureza según fuera su propuesta revolucionaria, por lo que siempre fue respetada y amada. Adoraba a nuestros hijos e hijas como si fueran propios.

Carmín trascendió el 4 de abril de 2003 en el Hospital Pavía de Santurce tras sufrir un episodio cardíaco mientras la dializaban. Sus restos descansan en el Cementerio Municipal de Lares en la falda de ese pueblo cuyos campos buscó sedienta de manera callada.

Fragmento del escrito de Rita Zengotita, Recordando a Carmín Pérez González.