Retiran proyectos de libertad religiosa y terapias de conversión

 

Por Giancarlos Vázquez López/CLARIDAD

gvazquezlópez@claridadpuertorico/.com

El Gobernador decidió retirar de la consideración legislativa los proyectos de libertad religiosa y terapias de conversión, sin embargo, esto no debe ser razón para bajar la guardia y evitar que no se repita éste, ni otros de carácter similar. 

La libertad de culto ya existe y está protegida por ambas constituciones, la federal y la estatal. Por ende, el Proyecto con título engañoso no tenía nada que proteger y se entiende que su única  justificación es que empleados de gobierno tuviesen la libertad de negarse a ofrecer servicios públicos a quienes ellos entendieran atentaba contra sus creencias. Por ésta y otras razones, diversos sectores se opusieron a la legislación y reclamaron que la medida era, en efecto, libertad para discriminar y odiar bajo el amparo de una ley. 

“Sabemos que estando la libertad de religión ya protegida, esto se estaba haciendo exclusivamente para discriminar… La medida nada tiene que ver con libertad religiosa, tiene que ver con poder negar servicios a personas que no les caigan bien”, manifestó el activista, Yoryie Irizarry. 

Se dijo que no se iba a discriminar, que en caso de que algún empleado no quisiera ofrecer el servicio se iba a conseguir otra persona de inmediato. Pero eso no estaba garantizado y en caso de que se consiguiera a otra persona el ciudadano sería tratado como de segunda o tercera clase. 

Por ejemplo: “Si tu vas a Registro Demográfico a solicitar el certificado de nacimiento y las tres personas que hay se ofenden y no pueden cambiarte el certificado ¿van a empezar a buscar quién de otra oficina te puede hacer la gestión? ¿Te van a decir ‘vuelva mañana que te va a atender fulanito? Entonces ya tú eres tratado como un ciudadano de segunda clase porque no tienes acceso a un servicio como cualquier otra persona”.  Añadió que originalmente la Ley 54 se hizo con un lenguaje inclusivo para que se pudiera aplicar parejas del mismo sexo. Eso fue así hasta que un juez estuvo de acuerdo con que la ley era para personas heterosexuales y no para personas gay. Eventualmente, se determinó que esa ley tampoco protegía a las concubinas y solo a personas casadas legalmente. 

Uno de los argumentos de la comunidad LGBT era “primero van a venir por nosotros, pero luego van por los demás”, expuso el activista partiendo de que la ley se prestaba para un sinnúmero de formas maquiavélicas de rechazo a distintos sectores. Por ejemplo, Santeros y mujeres no casadas. 

Irizarry destacó que esto no fue un triunfo exclusivo de la comunidad LGBT, sino de una alianza donde se unieron más de 40 organizaciones civiles, religiosas y de servicios. Lo que demostró que nunca hubo consenso sobre el proyecto pues mucha gente entendió que el proyecto afectaría a todos por igual. 

Pero los derechos civiles son cada vez más vulnerables a la rampante ideología conservadora. Se recortan derechos laborales, para las mujeres, las comunidades LGBTTQ, incluso, en algunos casos hasta se prohíbe que se le dé comida a los deambulantes. obran razones para mantenernos vigilantes. 

En cuanto al proyecto para prohibir las terapias de conversión se debe mencionar que originalmente la comunidad LGBTTQ endosó el mismo. Sin embargo, se le añadió una cláusula en la que decía que las iglesias y padres de menores estaban eximidas de esa prohibición por lo cual retiraron su apoyo. 

“Al ese proyecto no pasar, nuestros niños y niñas siguen desprotegidos y pueden ser forzados a coger terapias de conversión o reparativas. Eso ya está pasando”, advirtió Irizarry. 

Por otra parte, el proyecto de “libertad de culto” argumentaba que como el gobierno no puede ofrecer todos los servicios, es lógico que algunos de estos los cubran organizaciones de base de fe. Aunque, no pasó sigue siendo importante preguntarse ¿qué servicios le estarían delegando el gobierno a estas organizaciones? Y ¿por qué están estableciendo esa prioridad?