Ruiz Torres

 

Por Beatriz Llenín Figueroa / Especial para En Rojo

A Nicole, con quien tanto he aprendido.

Son apellidos de una mujer brillante y aguerrida.

Son apellidos de una mujer brillante y aguerrida, proveniente de un barrio empobrecido, a unos pocos kilómetros del casco del pueblo de Añasco. 

Son apellidos de una mujer brillante y aguerrida, proveniente de un barrio empobrecido, a unos pocos kilómetros del casco del pueblo de Añasco, con una congénita condición visual que apenas le permite ver.

Son apellidos de una mujer brillante y aguerrida, proveniente de un barrio empobrecido, a unos pocos kilómetros del casco del pueblo de Añasco, con una congénita condición visual que apenas le permite ver y quien aprendió sueco por su cuenta, por internet.

Son apellidos de una mujer brillante y aguerrida, proveniente de un barrio empobrecido, a unos pocos kilómetros del casco del pueblo de Añasco, con una congénita condición visual que apenas le permite ver y quien aprendió sueco por su cuenta, por internet, aunque vivía en un país tan enajenado de la diversidad que ni siquiera le permite moverse en transporte público.

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Nicole Ruiz Torres fue mi estudiante en el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. A Nicole le gustan los delfines, los museos, las artes y el color violeta. Necesitando una lupa para leer los contenidos de las pizarras, completó un bachillerato en Literatura Comparada, un certificado en Lengua y Cultura Italiana, un certificado en Cine y una maestría en Inglés en dicha institución, en la que, como en el resto del país, hay escasísima conciencia, condiciones e infraestructura para las diversidades humanas. 

A lo largo de su vida, Nicole ha debido hacerse múltiples procedimientos quirúrgicos en sus ojos. Mientras fue mi estudiante, experimentó una de esas operaciones, quizá la más riesgosa. Pasó varios días en la más absoluta ceguera, detrás de unos gruesos parchos. Me contó de la insondable angustia que vivió entonces ante la posibilidad de no volver a ver nunca más. Fue un abismo que enfrentó con la misma entereza que el resto de su vida: el abandono del padre, las precariedades de la madre, la rara enfermedad de la hermana. Después de esa operación, Nicole empezó a cuidar mejor su salud, diseñándose su propia rutina de ejercicios, fortaleciendo sus músculos y perdiendo muchísimo peso. 

Hoy, Nicole vive sola en la ciudad de New York. Viaja en tren todos los días para completar un grado de maestría en Educación Comparada e Internacional de la Universidad de Columbia, ir al gimnasio, hacer kickboxing, practicar tiro con arco y trabajar en escuelas para niñas y niños inmigrantes. Nunca deja de leer. Nicole Ruiz Torres también sueña con hacer películas que nos hagan ver el mundo, literalmente, como ella lo ve y diseña clases para que gente pobre, sin perspectiva de futuro en la “America” de Trump, sueñe, crezca, ansíe, a pesar de todo. 

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Nos duele el Puerto Rico del presente como quizá nunca antes. He escuchado muchas veces la fórmula fácil de que los pueblos tienen los dirigentes que merecen. Numéricamente es muy fácil demostrar la falsedad de esa premisa: vota cada vez menos cantidad de personas en Puerto Rico y, del porciento que vota, es aún menor la cantidad de personas que vota por “los muchachos” que “caen encima.” Sabemos, además, que son múltiples los vicios estructurales de la supuesta “democracia” representativa, caracterizada, más bien, por la maquinaria de las oligarquías patriarcales-capitalistas-coloniales-racistas. 

Pero me importa más la falsedad cualitativa que la cuantitativa. Roselló. Keleher. Velázquez Piñol. Orona. Cerame. Llerandi. Rosario. Maceira. Miranda. Bermúdez. Sobrino. Fortuño. Carrión. Pesquera. Puerto Rico no es de sus apellidos, no importa cuánto les parezca que sí. “Gran trabajo guys! Cogemos de pendejo hasta los nuestros.” “Gran trabajo,” en efecto. Ustedes y los suyos, los de las urbanizaciones, escuelas, clubes, autos y jets exclusivos, son los que caerán. “La historia” que “hay que matar rápido” es la suya. Caerán encima, sí, pero de su propia impudicia. 

Son ustedes el cadáver que buscan para alimentar los cuervos. Nosotras, en cambio, somos miles y miles de Ruiz Torres viendo, contra todo pronóstico, y haciéndonos, a pesar de todo, el país con que soñamos.