Se buscan superhéroes y superheroínas

 

Por Alana Álvarez Valle/Especial para CLARIDAD

Siempre me han gustado los superhéroes y superheroínas. De niña me regodeaba los sábados y domingos en la mañana mirando las series de televisión de los Súper Amigos, con mi favorita –la Mujer Maravilla– y al Hombre Araña y sus Sorprendentes Amigos.

 No obstante, cuando verdaderamente me enamoré de ese mundo fue en el momento que conocí a los X-Men. El tema de los jóvenes mutantes caía como anillo al dedo a mi alma de preadolescente feminista e independentista. Mientras más me adentraba en el mundo del Profesor Xy de su enemigo íntimo Magneto, más me cautivaban la historias de los personajes que bregaban a diario con ese sentimiento tan humano de ser diferente, de querer esconder el yo interior por miedo a lo que diga tu familia, la sociedad y el estado. Los obvios paralelismos con los problemas sociales de su público, le daban una profundidad inusitada a la serie animada.

 Entonces aprendí que los X-Menfueron creados por Stan Lee y Jack Kirby, para la década de los 60 en plena lucha de derechos civiles en los Estados Unidos y Puerto Rico. En más de una ocasión, Lee manifestó que múltiples personajes fueron inspirados en figuras prominentes del liderato de la luchas sociales.

 Los X-Men,cuyo primer cómic publicó en septiembre de 1963, gira en torno a un equipo de adolescentes mutantes, dirigidos por su maestro y mentor, el profesor Charles Xavier. Luchaban contra los súper criminales y otros mutantes, liderados por Erik Lehnsherr-Magneto,quién anhelaba la destrucción de los seres humanos para defender a los mutantes. Pero en lugar de ser una batalla en blanco y negro entre el bien y el mal, los X-Men tenían matices, como la complicación de que los mutantes eran resentidos por los mismos humanos a los que defendían. Mucho se ha especulado sobre que el Profesor Xy su visión de la convivencia armónica fue basada en las enseñanzas del líder Martin Luther King Jr., mientras que Magneto, y su visión más combativa hacia la defensa de los mutantes se basó en la filosofía de Malcolm X.

 Hace algunos años, un colega periodista me preguntó con un aire de incredulidad, cómo podía disfrutar de las películas de superhéroes. Le recomendé que la viera, que le gustaría ya que los X-Menson una metáfora. La metáfora de los mutantes se aplica a los negros, a las mujeres, a la comunidad LGBTTQ, y a quiénes luchan por la independencia de Puerto Rico. Estos segmentos de la sociedad conforman al “otro”, ya que podrían considerarse diferentes o extraños.

En estos tiempos, cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump le ha declarado la guerra a las personas no caucásicas (non-white), que acorrala, detiene y señala a familias completas de migrantes, en su mayoría latinas, que ha sido acusado por más de 17 mujeres por conducta inapropiada, el tema de los superhéroes está más vigente que nunca.

 Mientras miraba la cuarta temporada de la serie televisiva Supergirl(The CW), entendí que los guiones estaban basados en los titulares actuales de los medios de comunicación. Uno de esos casos ejemplares populares entre los comunicadores porque que plantean la interrogante de si la realidad imita la ficción o la ficción imita la realidad.

 En la temporada más reciente de Supergirl, la sociedad se divide en humanos y alienígenas, pero en especial entre humanos que defienden a los extraterrestres y quienes los odian.  Este odio fue alimentado por el autodenominado Agente Libertad(Agent Liberty), un profesor venido a menos que entiende que la raíz de todos sus males y los de la clase media trabajadora son causados por los alienígenas en la Tierra.

 “¡Primero la Tierra! ¡Primero la Tierra”! Con frases como estala serie mantuvo un fuerte paralelo con la situación actual por la que atraviesa la mayoría de los migrantes en los Estados Unidos. Hasta el personaje de Supergirl (Melissa Benoist) menciona en varias ocasiones que cree en la paz y la convivencia armoniosa porque “soy una refugiada en este planeta”.

 El discurso de que los extranjeros le quitan el trabajo, los hogares y la seguridad a los terrícolas es un calco de lo que mencionan los grupos derechistas cuando se refieren a los migrantes indocumentados o aliens.  Por un lado en la pantalla chica,el profesor Ben Lockwood convertido en el Agente Libertad ofrece mensajes de odio contra los alienígenas, forma el grupo paramilitar Hijos de la Libertad(Sons of Liberty), y se las ingenia para que todas sus acciones estén amparadas bajo la nueva ley federal. Mientras que en la realidad hay miles de personas de carne y hueso son encarceladas en campos de concentración en la frontera de los Estados Unidos con México, y otras personas sufren a diario los atropellos de los grupos derechistas, validados por las acciones del Presidente republicano de turno.

 Recientemente, el diario The Washington Post publicó un estudio de la Universidad del Norte de Texasque reveló que los condados en los que Donald Trump realizó mítines políticosreflejaron un aumento de 226 por ciento en crímenes de odio. Los investigadores estudiaron si la retórica divisiva de Trump alentó a los supremacistas blancos. En sus hallazgos concluyeron que aunque no pueden tener la certeza de que las palabras de Trump causan los crímenes de odio, sí están claros en que los fomenta. En especial porque el presidente es conocido por hacer comentariosracistasy no por condenar a quienes creen en la superioridad de la raza blanca. Trump descarta los actos de racismo con frases como “ambos lados tienen culpa”, “me quieren echar la culpa de todo” o “eso fue un pequeño grupo de personas que tienen problemas muy graves”.

 Sin duda alguna, no se necesitan investigaciones académicas que confirmen que Trump, con sus palabras y acciones valida todos los días el racismo, la misoginia, la xenofobia, la homofobia.

 

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