Se corrió el velo de la demagogia y muestra el descarado despotismo colonial

 

Por Félix Aponte Ortiz/Especial para CLARIDAD

Ilustración: “El acto por el cual el hombre se desprende de su inmadurez causada por él mismo

Inmmanuel Kant (1784)

“Debemos promover unión, no discordia. La autoridad moral y la conciencia ilustrada guiarán a Puerto Rico en esa dirección. Nada ni nadie puede evitar eso.” (Thomas Rivera Schatz el 31 de julio de 2019)Tengo un compromiso inquebrantable con mi patria y con su gente.” (Pedro Pierluisi el 2 de agosto de 2019). Estas expresiones se emitieron públicamente la pasada semana dentro del contexto de la crisis institucional de administración gubernamental que por un lado produjo la renuncia del Ricardo Rosselló Nevárez en sus funciones de gobernador y por el otro, la designación unilateral, en una siniestra oscuridad, de Pedro Pierluisi como Secretario de Estado, el cual al tornarse efectiva la renuncia del primero, se autoproclamó Gobernador de Puerto Rico. En una acción, con probabilidad ilegal pero ciertamente inmoral, esa autoproclama se hizo en unas circunstancias donde la militante opinión y la voluntad del Pueblo de Puerto Rico reclamaba en las calles un cambio profundo en la dirección ejecutiva del gobierno. Decimos que es una gestión de descaro pues la insolencia e insensibilidad mostrada por esos dirigentes constituyen una afrenta a todo un País que reclama pulcritud, honestidad, transparencia y compromiso social para afrontar la profunda crisis que agobia a nuestro Pueblo. Los actores políticos del partido de gobierno han secuestrado al Pueblo en un tajureo espurio sobre quién debe asumir la responsabilidad de dirigir la gestión gubernamental. Pretenden imponer sus mezquinos intereses politiqueros y sus profundos intereses personales de continuar la explotación, la corrupción y el robo del patrimonio fiscal público. Bochornosa acción en un momento histórico cuando el País se hunde en la pobreza, la desigualdad y el desasosiego emocional y mental al carecer de una hoja de ruta consensuada para movernos hacia un nivel superior de calidad de vida. Los tiempos y estas circunstancias reclaman nuestra mayor convicción y compromiso de lucha en las calles y en todos los foros y ámbitos disponibles para resistir, enfrentar y desbancar a todos aquellos que de forma mezquina pretendan continuar lucrándose ilegalmente del escaso patrimonio fiscal del País.

Todos los hechos ocurridos a partir de las denuncias del exsecretario de Hacienda el 24 de junio y los arrestos de la Secretaria de Educación, de la Directora de la Administración de Seguros de Salud de Puerto Rico el 10 de julio de 2019, seguido de la divulgación del “chat” entre el gobernador y el equipo gubernamental que encabezaba su gestión, entre otros acontecimientos, develaron la “cara oculta”, desconocida para muchos y sospechada por otros, del carácter inmoral y corrupto de una parte sensible de la cúpula del gobierno. El “chat” mostró la relación directa entre gobernantes, especuladores, cabilderos y publicistas, operando una estructura de carácter mafiosa, en menoscabo de los mejores intereses del País. Ese velo oscuro pero omnipresente en prácticamente toda la gestión gubernamental, fue cuidadosamente tejido por un grupo de individuos inescrupulosos e inmorales operando activamente al lado y detrás del gobernante, y todo financiado con fondos públicos, fondos que en su mayoría provienen de la imposición contributiva y de impuestos que trabajadores y consumidores aportamos al fisco. La gravedad de la situación todavía no resuelta, es que esa demagogia tiene unas implicaciones degradantes al entendimiento y apoyo que muchos asignamos a la convivencia social democrática. El diccionario de la Real Academia española define demagogia de la siguiente manera: “Degeneración de la democracia consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder”. Las citas que encabezan esta columna de opinión y muchas otras que se han vertido en los últimos días, reflejan claramente esa demagogia.

Pero debemos estar alertas y conscientes que ejecutorias de estos actores del partido de gobierno son reflejo directo y actuaciones planificadas, pautadas y dirigidas por el sector menos visible de la oligarquía capitalista, tanto criolla como extranjera. El “juego de poder” en el que estamos inmersos no se limita a los actores politiqueros. Esto “iluminados y patriotas” politiqueros responden a un grupo que está orquestado por los sectores que controlan el gran capital, que incluyen, pero no se limitan, a los grandes empresarios del País que viven y dependen para la viabilidad de sus negocios del presupuesto gubernamental. También participan los bonistas prestamistas de Wall Street que reclaman ser acreedores de una gran deuda acumulada con una porción significativa que probablemente se asumió de forma ilegal e inconstitucional, y de entidades e individuos mediadores que pretender vender esa deuda a sobreprecio la cual sería pagada por, al menos, dos generaciones de puertorriqueños incluyendo los cientos de miles de adultos mayores que dependemos de pensiones para la subsistencia. Dentro de la mogolla que constituye esta mafia de capitalistas, financieros, prestamistas, acreedores, cabilderos, funcionarios ejecutivos y legislativos del gobierno y representantes de partidos políticos, también se incluye la Junta de Control Fiscal como organismo regente del poder colonial que ejerce el gobierno de los EE. UU. sobre nuestro País. Junta de Control Fiscal (JCF) que la manejan y dirigen siete personas totalmente desvinculadas de la formalidad del proceso político electoral de Puerto Rico, que finanza sus operaciones y funciones con nuestros fondos públicos y que tienen toda la autoridad para determinar qué se hace y qué no se hace en Puerto Rico para resolver la profunda crisis de desbalance fiscal, de deuda pública, de estancamiento y depresión económica y de profundización de la prevalente pobreza que abruma a más de la mitad de nuestra población. Esa JCF funciona como ‘director de orquesta’ de todos estos actores corruptos y es responsable por las actuaciones y decisiones de estos en ánimo de asegurar a los acreedores bonistas el pago de la alegada deuda. No podemos pasar por alto que el autoproclamado gobernador Pierluisi ha participado directa e indirectamente en todas las actividades relacionadas a esta maraña de corrupción y de inmoralidades que defraudan la confianza del Pueblo de Puerto Rico, como Comisionado Residente, como asesor legal y como cabildero de los intereses capitalistas.

El Pueblo de Puerto Rico, militantemente, está reclamando en las calles su legítimo derecho a la defensa propia colectiva contra los atropellos de estas mafias capitalistas, corporativas y gubernamentales. La lista de circunstancias sobre las cuales el Pueblo está haciendo un reclamo de “reparación de agravios” están, a modo de catálogo en las casi 900 páginas del inmoral “chat”, memoria escrita del pensamiento, sentimiento y moral distorsionada de los “dirigentes políticos y gubernamentales”. Debemos seguir alertas y militantes porque la reparación de agravios no se va a producir por decisiones ejecutivas, legislativas o judiciales promovidas por estos mismos actores corruptos que han degenerado la vivencia democrática y la esperanza de una vida mejor para nuestro Pueblo. La respuesta colectiva deberá ser una de naturaleza política, articulada con la solidaridad, compromiso y lucha de las almas y mentes ilustradas, honradas y honestas de todo el espectro social y económico que promuevan la construcción de un País Libre, soberano y ética y moralmente de calidad superior. Los recursos humanos para ese proyecto político han estado militantemente actuando en las múltiples y diversas manifestaciones de resistencia, protesta y reclamo en las calles de Puerto Rico. Ese es el genuino sustrato y savia del Pueblo de Puerto Rico. Con mucha “babilla”. Los demagogos, los corruptos, los inmorales, son la costra que tenemos que desvincular de los procesos públicos y políticos de nuestra formidable Nación. “Somos más y no tenemos miedo”.