Sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña: Matar la gallina de los huevos de oro

Por Giancarlo Vázquez López

gvazquez@claridadpuertorico.com

Todo el Viejo San Juan enfrenta el mismo peligro que hoy acecha la sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). En esta zona tan importante de la Capital y el país, las consideraciones comerciales prevalecen por encima de su valor histórico y de la comunidad. Esto es contrario a lo que debería ser, según resaltó Margarita Gandía en entrevista con CLARIDAD.

Gandía, agente de bienes raíces y residente en el Viejo San Juan, sugirió que no se puede romper con ese balance entre el carácter residencial y comercial de dicha zona. Según dijo, es responsabilidad de cualquier corredor de bienes raíces poner los valores de la comunidad y la zona histórica antes de cualquier consideración comercial.

“Queremos mantener el vecindario y que haya un balance. Que no se rompa ese balance entre comercio y residente. Si se rompe es un desastre, perdemos San Juan. Esto es lo que está pasando ahora. Aquí es un poquito más que desbalance, es perder San Juan completamente. Echar por tierra 60 años de restauración y el proceso de crear comunidad, y de crear una ciudad que es una joya”.

La invasión de inversionistas a pasos agigantados en los últimos años han hecho de la antigua ciudad amurallada “la gallina de los huevos de oro de Puerto Rico para el turismo”. Inversionistas que compran, restauran y destruyen las propiedades por dentro para sacarle dinero y que eventualmente se irán, pero “han dejado ya un destrozo”.

“Sabemos que este dinero es ave de paso. En los próximos 10 años venderán y seguirán adelante […] si seguimos permitiendo que el Viejo San Juan se convierta todo en hoteles, todo Airbnb y seguimos desplazando las comunidades se va a convertir en un Disney y estamos a punto de…”

Desde el 12 de septiembre comenzó a circular información sobre la venta del Asilo de Beneficencia. Según relató Gandía una vecina que estaba haciendo una investigación en la Oficina del Contralor encontró de casualidad el contrato de 134 páginas firmado al término de la administración de Alejandro García Padilla. Luego de recibir el documento vía email, Gandía difundió la información entre vecinos. La Asociación de Vecinos del Viejo San Juan (AVISAJ) lo publicó, pero no pasó nada hasta hace unas semanas que el periódico Metro publicó el documento e hizo la investigación.

Gandía cuestionó la legitimidad del contrato por haber sido firmado días antes de la toma de posesión de Ricardo Rosselló.

“La gobernadora ya envió el contrato al Departamento de Justicia, pero queremos que eso no invalide la cita que le estamos exigiendo y que le esta exigiendo naturalmente el colectivo de artistas, la asociación de museos, la asociación de vecinos, etcétera”.

Además, añadió que “son dos vertientes porque a la vez esto coincide con que acaban de eliminar la exención contributiva para los que restauran en el Viejo San Juan. La sanjuanera, ha sido testigo del proceso de restauración del Viejo San Juan “soy algo así como la memoria del proceso”. Su madre Blanca B. Gandía comenzó en el negocio de bienes raíces en 1958.

“En los primeros 20 años queríamos que se mudaran familias a San Juan y que no viniera alguien y cogiera una casa preciosa, pusiera nueve o diecisiete apartamentos y se convirtiera en una comunidad de transeúntes, o una comunidad estéril de museos porque entonces no iba a haber comunidad. Convencer familias que compraran y restauraran fue un proyecto titánico. Cuando se inaugura el ICP se pasa una ley en 1955, la Ley Núm. 7, que no tenías que pagar impuesto de la propiedad, y también te descongelaba la renta. Se restauraron unas cuantas casas, pero llegó un momento en que al ser tan costosa la restauración tenia que haber otro incentivo para la persona que se mudaba o quería invertir en el Viejo San Juan”.

Explicó lo siguiente: “Entre el 69 y 70 se enmienda esa ley para que ls ingresos, la renta que tu recibieras iban a estar libres de impuestos y eso suena maravilloso. Suena hasta clasista. Pero el espíritu de esa ley hasta el día de hoy es que tu mantengas la propiedad. Mantener una propiedad restaurada es muy costoso. Recuerda que hay que mantenerla afuera y adentro. Estamos hablando de miles de dólares. Si San Juan se ha mantenido precioso y bonito es porque los propietarios lo mantienen y es más caro el mantenimiento que el impuesto que nos podrían cobrar”.

La agente de bienes raíces vislumbró que a los tres años de eliminar esa exención contributiva ningún comerciante se va a molestar en arreglar su fachada y, por otra parte, los patios interiores terminarán convertidos en almacenes.

“Esta es de las pocas ciudades en el mundo que la restauración ha mantenido una integridad arquitectónica de maravilla. Cuando tu entras a un edificio, a una casa, esa casa te hace el cuento. Eso tiene un valor incalculable desde todos los puntos de vistas. No estamos borrando la historia, la estamos rescatando. Esto, aunque suena clasista, y que esto es un grupo de riquitos que quieren seguir abusando (se refiere a la exención para la restauración), pues no es así. Nosotros aportamos. Esa herramienta es efectiva para mantener las condiciones de la estructuras en el Viejo San Juan. Si yo no mantengo mi fachada, si no mantengo limpio mi balcón, yo recibo una carta del Instituto enseguida. Recibía porque ya el Instituto… La punta de lanza del desarrollo de la restauración del Viejo San Juan fue el Instituto de Cultura con su proyecto. San Juan se convirtió en un museo vivo. Todo esto, las galerías, exposiciones, el teatro, la música, fue un desarrollo renacentista. Un rescatar de historia. Fue el proyecto cultural más maravilloso que ha tenido Puerto Rico, obra de Don Ricardo Alegría”.

Recalcó que, de no ser tanto por el proyecto cultural del Instituto y el incentivo, “ningún banco prestaba dinero para comprar una propiedad sin restaurar […] un cascarón”. Excepto por un préstamo interino que daba el Banco Gubernamental de Fomento –aclaró– solo para la restauración.

“El que compraba tenía que hacerlo en efectivo. Después que tu comprabas, el Banco de Fomento te prestaba dinero para cubrir los gastos de compra y restauración”, explicó.

Añadió: “Tras un acuerdo firmado es que surge la parcela B en la que se define muy bien el uso de las estructuras porque dice que el Estado Libre Asociado puede utilizar estas propiedades siempre y cuando tengan un fin educativo. Eso no es lo que se pretende mediante el arrendamiento de la sede actual del ICP, o cualquier otra estructura de valor histórico y cultural, para crear hoteles. El edificio ha sido abandonado en cuestión de mantenimiento. Eso para mi pasa a un segundo plano. La indignación es el acto de corrupción y de hacer esto a puerta cerrada”, sostuvo.