Setenta años de solidaridad

Rafael Acevedo, En Rojo

16 de noviembre. Esa mañana trajo esa llovizna que parece que está a punto de terminar. Después uno se olvida que está ahí. Ese domingo estuvo así de Aguas Buenas a Mayagüez. Allá en su barrio está Juan Mari Brás. Cerca de donde unos enanitos de un circo nómada han construido un castillo de cinco niveles, en la falda de un cerro.

Ya es mediodía y siguen cayendo unos cristalitos de agua. Llegamos al portón de la casa de don Juan y él sale a saludarnos. Lo que quiero es hablar con él. Cumple 70 de años y medio siglo de luchador por la independencia. Escucho, trato de no interrumpir.

Identidad

La identidad puertorriqueña es resultado de una historia desigual. Desigualdad en las clases, la etnia y en el aspecto cultural. Son 500 años de forcejeo que han creado el mayor mestizaje de América, intenso y extenso. No sólo por el taíno y el africano esclavizado, esa cultura de resistencia incluye a los corsos y a los guanches. Nosotros a diferencia de Lima y México no tuvimos es aristocracia criolla. Así que nuestra identidad es una aportación indiscutible a la cultura de resistencia. 

Escritores

Me gusta José Luis González, a pesar de lo que me molesta su tratamiento de la figura de Pedro Albizu Campos. Me llevo bien con los que critican la hispanofilia de principios de siglo. Pedro Albizu era hispanófilo, quizás, en la cuestión retórica tribunicia. Pero lo hizo para dramatizar el contraste entre la cultura hispano-africana-indígena frente al yanqui. Claro, demostrando la superioridad de nuestra cultura (dice riendo).

Rosario Ferré escribe en inglés por puro snobismo. El inglés no es su vernáculo. Está buscando mercado, ese es el asunto. No me extrañaría que horita salga una versión en inglés del Nuevo Día (se divierte con la ocurrencia). Uno escribe lo que le sale del alma. Quizás genere empleo para algunos traductores. A fin de cuentas los traductores son necesarios, hay algunos muy buenos y sin ellos no conoceríamos a Chejov, Dostoyevski o Kundera. Ese es un escritor que me gusta mucho Milán Kundera, no estoy de acuerdo con su ideología pero sus novelas son excelentes. Como Borges. Lo que dice en materia política es a veces risible y como tú dices me parece que es más irónico de lo que la gente piensa. Pero sus cuentos son de lo mejor de la literatura del mundo.

Palés es el poeta emblemático de Puerto Rico. Y hace un rato hablábamos del mestizaje. Pero toda la obra de Palés, no sólo la poesía negrista, es inmensa. A Palés no le ha sacado el jugo. Todo su poesía es, sin duda, producto de su identidad. Pero es compleja, como nosotros (Vuelve a reír).

Soy un constante lector de Luis Rafael Sánchez, Wico, sus novelas, sus ensayos. Es uno de los escritores que más disfruto. El otro día coincidí con la presentación de su último libro en la Feria de San Juan. No me atrevía a pedirle el autógrafo (se ríe) pero mi hija (Mari Mari Narváez) fue hasta allá. El me mandó a buscar y nos dimos un abrazo. 

Los escritores puertorriqueños de Estados Unidos son parte de la nación, con su propia manifestación cultural, que se desarrolla de otra manera con respecto a la insular, y de hecho, tomándola muy en cuenta. La literatura nuyorrican, que a mí no me gusta ese nombre, es parte de nuestra literatura, independientemente de en qué idioma esté escrita.

Ciudadanía

Este gobierno tiene como agenda la eliminación de las leyes que acentúan la diferenciación de Puerto Rico respecto a los Estados Unidos. Usan la rama legislativa para frenar a la judicial de una forma antiamericana. La constitución garantiza la independencia judicial pero eso a ellos no les interesa. De hecho se adelantan a decisiones del Supremo con la mediocridad que los caracteriza. En mi caso se han tratado de adelantar a determinaciones inventando leyes absurdas. 

Artista aficionado

Canté en la bañera de mi hospedaje cuando el fin de la Segunda Guerra Mundial. Tenía aspiraciones de artista como todo muchacho. Cantaba rancheras mexicanas en el Puente de Guanajibo. Como a los once o doce años. Negrete vino después, cuando ya estaba en la Universidad. El primer artista grande que escuché personalmente fue a Gardel. Dio un concierto en el Teatro Yaguez. Los que pudimos entrar al teatro tuvimos la oportunidad de escucharlo porque salió frente el balcón de su hotel y le cantó al pueblo. Eso fue un es antes de morir en un accidente aéreo en Colombia.

Fui a estudiar a la UNAM, medicina. Eso luego de estudiar en Generales en la UPR. En humanidades estaba bien, pero mal en biología. Fui a México y cuando vieron mi record me dijeron que estaba mal orientado. Me dijeron que me fuera a Filosofía y Letras. Yo dije para humanidades me voy a Puerto Rico. Regresé el siguiente semestre, hasta el ’47. El 15 de diciembre se cumplen 50 años de la llegada de Albizu de la cárcel. Me botaron con 4 compañeros más. Landing, Gil de la Madrid, Pelegrín García y Antonio Gregory, que ya murió.

Errores

Error de mi parte fue competir por el espacio electoral del ’76 y el ’80… convertir el PSP en un ente electoral. Ahí se le señaló su defunción. Cuando era Secretario General del PSP, en el ’72, estuve en la asamblea general del PIP. Existía esa posibilidad. Pero cuando ya era el PSP participamos en elecciones. Debimos haber continuado como organización revolucionaria sin pretender competir con el espacio electoral. Eso causó un estremecimiento tal que el Partido se disolvió.

No es que yo crea que el PIP usó o usa bien ese espacio. Pero teníamos que canalizar los esfuerzos hacia dentro, trabajar por la independencia. Ahora, retirado de la política partidista, hice un llamado para votar por el PIP. Salvaron la franquicia por tan poco que creo que esa convocatoria los ayudó (ríe). 

Han cometido muchos errores. El proyecto Young el más grande de ellos. La propuesta de la ciudadanía americana no negociable que hicieron fue una de las cosas que me motivaron a renunciar a ella.

El noventaiocho

El Centenario nos confirma que no hay que buscar fuera de nuestra historia. Nuestra lucha por la independencia no tiene que quedarse por los caminos toruosos de los partidos, eso que aquí llamamos política. Ahí está la Liga de Patriotas de Hostos. Algo así  para obligar a negociar a los Estados Unidos con un Pueblo. Allí estaba Henna (anexionista), Zeno (autonomista) y Hostos (independentista). Ese ejemplo de Lucha y de unión no fue el camino que se tomó. Llevamos 100 años de división parcelaria, fragmentación, alianzas coyunturales más bien para administrar la colonia, todo eso ha fracasado. Eso a reserva de la lucha frontal de toda la fuerza civil, la sociedad civil sin los partidos abroquelados en sus tribus. Los partidos han fracasado. No uno, los tres. Ahí hay que contar con un movimiento obrero rejuvenecido, siempre cuidándose de no convertirse en un tipo de sindicalismo empresarial que hay por ahí, importado. Hay organizaciones ambientales y culturales. Con eso hay que contar. Sobre todo ahora que la solidaridad internacional ha colapsado.

Ojalá haya un 98 de conmemoración y transformación. Pero a lo mejor hay que pasar por el purgatorio para el año después tomar conciencia de las posibilidades de fin de siglo, que son muchas. Hay propuesto un Simposio sobre el Centenario de la Liga de Patriotas. Que incluya los  congresistas nuestros y al liderato comunitario, cultural. Hay que poner al día los planteamientos hostosianos. Cuáles son viables y cuáles no. Hay que tener a Hostos y a Betances en la conciencia.

Hostos y Betances

Hostos vino con una encomienda de Betances, que ya estaba marcado por la muerte. Muere el 16 de septiembre de 1898. Le había dicho a Hostos: Usted es quien puede ir a ese escenario. Hostos deja una década de estabilidad en Chile, como un intelectual reconocido en toda América. Deja esto eso por esa encomienda. Funda la Liga el 10 de septiembre con un Manifiesto en Nueva York. Betances muere seis días después. Ruiz Belvis había muerto mucho antes, en el 1867. El jefe máximo era Betances, eso lo reconoció Hostos. Después los cubanos abandonan a Puerto Rico y aceptaron negociar con los yanquis. Los cubanos se olvidaron de nosotros porque ya había muerto Martí, había muerto Maceo.

A Hostos le niegan hasta la posibilidad de trabajar como maestro de escuela para mantener a su familia. Sus Discípulos toman el poder en la República Dominicana y lo mandan a buscar. Y él fue allá. Después de todo estamos hablando de antillanistas. Nuestros dos próceres eran medio dominicanos. Tanto Betances como Hostos. Y tanto que desprecian ahora algunos ignorantes a los dominicanos. Máximo Gómez era un patriota cubano de Santo Domingo, para decirte más.

Luego escuché la historia de Alma Boricua, una opera con letra de Fran Cervoni y música de Rafael Hernández. Habían prometido hacerla cuando regresaran a Puerto Rico desde México. A Cervoni lo trajo Benítez y Hernández vino a dirigir la Sinfoneta. Cuando el pintor buscó al músico ya éste había decidido irse con su música a otra parte.

Marta Brás, la esposa del ciudadano boricua, me lleva a la biblioteca. Allí está Hostos junto a Luis Rafael Sánchez, García Márquez. Cerca me pareció ver La insoportable levedad del ser, de Milán Kundera. Ella los ordena por tema en ese nuevo espacio claro y fresco que han hecho.

En la sala don Juan espera llamada de sus abogados. En algún momento, no sabe nadie, el Tribunal Supremo saldrá con alguna decisión en torno a la ciudadanía del mayagüezano. Mientras tanto, incluyendo a Juan Mari, que se divierte, escuchamos el relato de unos bufones que construyen un palacio en la falda de un cerro, según contara un taxista. La realidad será otra. Pero no importa. Este cuento es más interesante. Pienso, para mí, como nuestra historia, que la escribiremos con mucha imaginación y creatividad. Por encima del seco realismo de los determinados.

Nos despedimos de don Juan. Conocí a un hombre jovial, con gran sentido del humor y un compromiso serio y consistente con la libertad. Y ese compromiso a veces se dramatiza con la puesta en escena de un solo hombre. Con una renuncia que significa un abrazo al mundo y a nuestra historia. 

Publicado en Revista En Rojo/Claridad (5 al 11 de diciembre de 1997)