Situación actual en Haití: problema socioeconómico, no político

Por Gabriela Ortiz Díaz/Especial para Claridad

Desde septiembre de este año, el pueblo haitiano ha estado en la calle manifestándose en lo que se ha denominado la cuarta oleada de protestas, las cuales exigen la renuncia inmediata del presidente Jovenel Moise, y las que se producen en el contexto de una sociedad plagada de corrupción gubernamental, desigualdad, inseguridad, devaluación de la moneda, fuerte inflación y escasez de combustible.

Las protestas actuales han tenido graves efectos en la sanidad, el transporte y el acceso a alimento, agua potable, medicamentos y combustible. La educación se ha visto grandemente afectada también, puesto que la mayoría de las escuelas no han podido iniciar el curso escolar, pese a que comenzó oficialmente en septiembre.

Asimismo, según denunció la semana pasada la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, al menos 42 personas han fallecido – 19 de ellas a manos de las fuerzas de seguridad – durante las últimas siete semanas de protestas que mantienen paralizada a la isla vecina.

La primera oleada de estas protestas se remonta a hace 16 meses, cuando la población haitiana comenzó a manifestarse por las subidas de precios de los alimentos y la corrupción del gobierno de Moise.

Sin embargo, aunque las protestas exigen la renuncia del presidente actual, si este dejara su cargo, “la cosa continuaría igual”, aseguró en entrevista Paul Latortue, exprofesor y exdecano de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y quien nació en Haití, pero vive hace más de 30 años en Puerto Rico.

Para Latortue, el tranque en Haití está en que los líderes políticos, incluyendo los de la oposición, no entienden que el principal problema es socioeconómico y no político. “En Haití no se logra un acuerdo entre los grupos ni una visión común, en parte porque no hay la tendencia para buscarla. Cuando se han sentado a conversar, lo hacen de un proyecto político, que no es más que hablar de cómo dividir y repartir el poder”, dijo el profesor retirado.

“Lo que se necesita es ponerse de acuerdo en un proyecto socioeconómico. Y la cuestión política debe explicar cómo se mercadea ese proyecto socioeconómico”, continuó.

Según el profesor, antes (cuando las manifestaciones estaban relacionadas a la caída del expresidente Jean Claude Duvalier) las luchas del pueblo reclamaban salir de una dictadura y exigían democracia en términos de la libertad de expresión y de elegir presidentes y diputados. La lucha actual es contra el sistema y contra la manera en que el país está organizado.

“La gente está en búsqueda de quién puede orientar el país y los líderes no están listos”, declaró el Latortue.

El profesor explicó que, aunque la oposición ha tenido diferentes encuentros, no se ve alguna posibilidad de proyecto porque no establecen prioridades. “Algún grupo político tiene que estar hablando de cuál es el lugar que le corresponde a la producción nacional de comida, a la distribución de agua potable para todo el mundo (algunas niñas caminan 10 km para buscar un balde de agua y por lo general, las familias tienen que gastar 20 por ciento de sus ingresos para comprar agua)”.

Si bien la esperanza es que la gente se está manifestando y que más sectores de la sociedad se están vinculando a las protestas, para Latortue no hay ningún líder que reúna fuerzas para que la gente quiera seguirlo.

“Cuando yo escucho la gente del pueblo, lo que reclaman es sobre la cosa económica porque la situación ha empeorado, hay menos producción agrícola. En un pueblo pobre, la mayor parte del presupuesto familiar va para comida y, como el país no produce su comida y está importando del 70 al 80 por ciento de lo que se come, la gente está asfixiada, la clase media desaparece, los pobres no pueden comer”, dijo.

Y añadió: “quien comía una vez al día, ahora tiene que comer cada dos días. Es una situación imposible. Todo el pueblo está enfocado en economía, pero los lideres no lo quieren entender”.

Entre los factores que han provocado esta crisis está el que los niveles de apoyo a la importación de la energía se han elevado, lo que ha quebrantado el estado porque la proporción del ingreso fiscal dirigido al subsidio de energía, tanto en forma de gasolina como de electricidad, llega al 40 por ciento de los ingresos estatales. En otras palabras, de los ingresos del país, un 40 por ciento está destinado para los subsidios energéticos del gobierno.

En la prensa internacional se ha hablado de que recientemente se ha formado un diálogo nacional en Haití, sin embargo, para Latortue la realidad es que “no hay consenso ni para el diálogo. Y no se da por la desconfianza de que trabajen para el bien”.

Sobre la intervención política extranjera –de Estados Unidos– ante esta situación social en Haití, Paul Latortue comentó que puede existir por las riquezas que pueda guardar la isla debajo de la tierra: “se habla de petróleo e incluso de oro. Además, Haití está dentro de la ruta marítima más transitada. De las islas del Caribe, la posición geográfica de Haití es clave en este momento”, puntualizó.

De igual forma, Latortue afirmó que el presidente actual de Haití “está agarrado a la presidencia” por el apoyo que le da Trump luego de que se mostrara en contra del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.