Testimonio:40 años de una gesta

 

Por Víctor López / Especial para En Rojo

A Quique Ayora Santaliz, Quijote, Patriota y Guerrero, artifice de la creacion de la APAD

Me placer escribir para En Rojo este testimonio de algunas de las vivencias que vivimos en el año 1979 cuando nuestra Patria fue anfitriona de los Juegos Panamericanos que marcaron un hecho histórico en nuestro terruño.

Al cumplirse 40 años de ese histórico acontecimiento, deseo compartir con los fieles lectores de el periódico de la Nación algunos momentos que por lo menos a este servidor le cambiaron la vida para siempre, al extremo que contribuyeron a mis éxitos en el deporte en el ámbito internacional.

Como es de muchos conocido, el gobernador de turno, el autor intelectual del asesinato de los jóvenes Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado, Carlos Romero Barceló, insistía que en la Ceremonia de Estado de la inauguración de los Juegos Panamericanos se iban a interpretar los himnos de Puerto Rico y el de los Estados Unidos de América, y además que se izarían las dos banderas, la monoestrellada y la pecosa representativa del imperio invasor que todavia nos tiene cautivos. 

Con motivo de luchar en contra de las metas del gobernador títere de los EUA, un número selecto de compañeros compatriotas deportistas, comenzamos a planificar cómo crear un movimiento nacional para hacer todo lo mas posible para evitar que nuestra soberanía deportiva fuera violentada. De manera que ese grupo selecto de compañeros nos citamos para llevar a cabo una reunión en mi casa del Barrio Turabo Arriba en Caguas y en esa tarde histórica se creó el movimiento conocido como La Asociación Puertorriqueña de Atletas y Deportistas (APAD), y que después de darle vueltas entre los compañeros que allí nos encontrábamos y que no dábamos con cómo llamar al movimiento, se le ocurre a nuestro hijo Antonio Luis de apenas 12 años y quien estaba oyendo nuestras discusiones, sugerir el nombre de la APAD y que fue adoptado por el grupo. Ese grupo de compatriotas deportistas que se encontraban en ese momento histórico de la creación de la APAD y que yo me recuerde estaban Quique Ayoroa, Armandito Torres, Elliott Castro, Roberto José Jiménez, Carlos Uriarte, David La Hoz y el atleta nacional Doel Bonilla, campeón del décalo. Se constituyó una directiva, la cual estaba compuesta por Quique como Presidente y Vice Presidentes, Armandito y este servidor. El resto de los integrantes de la directiva lamentablemente no los recuerdo. 

El objetivo inmediato de la APAD era reclutar la gran mayoría posible de atletas, periodistas, deportistas y todos aquellos que creían en la soberania deportiva de Puerto Rico y a tales efectos se celebraron muchas asambleas a través de toda la Isla y el movimiento creció de una manera espantosa y fue tan impactante, que hasta la inteligencia de la policía le creó una carpeta, la cual la conserva Quique Ayoroa, quien es el custodio de la misma. 

Se planificaron una serie de estrategias y actividades para crear conciencia en el Pueblo sobre la llamada Ceremonia de Estado, y como este servidor era parte de la delegación del equipo de atletismo que nos representaría en los Juegos y vivía en la Villa Panamericana durante Los Juegos, se nos dio la encomienda de crear conciencia entre los atletas de la delegación y de divulgar de la manera mas efectiva posible entre las otras delegaciones visitantes y residentes de la Villa la defensa de que se respetara la soberania deportiva de Puerto Rico. Como históricamente ha sido, la delegación cubana se nos unió en esta tarea y nos ayudaron a pasquinar el lema de Una Sola en la Villa y una madrugada se nos unieron para poner una calcomanía de la bandera de Puerto Rico con el lema de Sola en todas las puertas de la habitaciones de los edificios de la Villa. En otra ocasión se organizó una demonstración y piquete con varios oradores en la Calle Fortaleza esquina Calle Cristo donde con la ayuda de Amado Morales y otros atletas compatriotas llevamos a una buen grupo de nuestros atletas desde la Villa a la manifestación, donde se nos habían unido los sindicatos y muchos hermanos puertorriqueños creyentes en la soberanía deportiva de la Patria. 

Hay muchas más anécdotas que merecen ser compartidas con ustedes y actividades que se llevaron a cabo que yo espero que alguno de los compañeros del movimiento compartan con los lectores. 

En el plano personal, en el 1978 yo renuncié a mi posición de profesor y entrenador del Colegio Universitario del Turabo, luego Universidad del Turabo y ahora Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Gurabo y fui contratado como profesor de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Cayey. Estando en la UPR Cayey es que surge el movimiento de la APAD y cuando los periódicos publican la creación del movimiento la foto que publican es una foto mía. Al otro día de publicarse la noticia con mi foto, me llaman de la oficina del rector del campus de Cayey, Herminio Lugo Lugo quien me confrontó con el artículo y mi foto y me dijo que eso no me convenía a mi. Testigo de este encuentro estaba en la oficina del rector el seudo deportista Víctor Manuel Madera, en aquellos momentos decano de administración de la UPR Cayey y quien se retrató como chota y una persona represiva pues fue quien alertó al rector sobre mis asuntos personales e ideales patrióticos. Regresé a mi oficina y me reunó con mi amigo/hermano Agustín Flores quien era el Director del Departamento de Educación Física y Atlético de la UPR Cayey y me manifestó que se había enterado que al finalizar el año académico no me iban a renovar el contrato. Me manifestó Agustín que él se opondría a eso y que daría la batalla que fuera para que eso no sucediera. Yo le manifesté a Agustín que no se preocupara que ya yo tenía planes de irme del país para hacer mis estudios doctorales. Logré conseguir una beca para estudiar el doctorado en la Universidad de Houston, donde había estudiado mi bachillerato y cuando llegué a nuestra casa en el barrio Turabo Arriba de Caguas, le manifesté a Evelyn que nos exiliaríamos ya que iba a perder mi trabajo en Cayey y ya yo tenía todo preparado para irme a estudiar el doctorado y ya le estaba haciendo gestiones con mis amistades en Houston para ella para que trabajara en el distrito escolar de esa ciudad donde habíamos trabajado de maestro y había dejado muchas puertas abiertas. Evelyn como militante del PSP y su entrega total a la libertad de la Patria me dijo que por encima de su cadáver yo la sacaba de Puerto Rico. Logré convencerla y nos marchamos a Houston donde permanecimos 26 años y donde también plantamos bandera hasta el día de hoy. Lo demás es historia y en algún momento contaremos lo que logramos a través de esos 26 años en Houston para seguir luchando por nuestra Patria y la Soberanía Deportiva y Absoluta a la cual seguimos comprometidos.