Top Rank lleno de talento boricua, pero ¿los están llevando correctamente?

Por Javier Guaní Gorbea/Especial para CLARIDAD

El pasado sábado se llevó a cabo una cartelera de boxeo en el coliseo Rafael Amalbert de Juncos, que marcaba el regreso de Rey Ojeda al ensogado después de cuatro años fuera. Pese a que Ojeda salió victorioso en su retorno, fueron las presentaciones de Henry Moncho Lebrón y Orlando Zurdo de oro González las que se robaron el espectáculo con nocauts espectaculares en el tercer y primer asalto, respectivamente. Para los que todavía no los conozcan, estos son parte de una nutrida escuadra de boricuas con la que cuenta la compañía Top Rank, en la que hay ocho peleadores invictos que, pese a estar en diferentes etapas, prometen.

Además de González y Lebrón están los hermanos Joseph y Jeremy Adorno, el joven Zander Zayas, John Bauzá, Jeyver Cintrón y Edgar Verlanga, quien pese a ver vivido toda su vida en New York es de raíces puertorriqueñas. Algunos, obviamente, están más adelantados que otros. Por ejemplo, Cintrón peleará por un título mundial el 31 del próximo mes en Japón. Sin embargo, cabe preguntarse por qué no conocemos de los demás. Con la excepción de González, Lebrón y Jeyver los otros cinco, por lo menos hasta el momento, no han sido promovido en el mercado local, lo que entiendo es un error. No cabe duda de que la diáspora es una parte importante de lo que somos como pueblo, pero mientras esos peleadores no peleen en suelo boricua, el fanático de aquí no se identificará con ellos y se hace mucho más difícil convertirlos en estrellas y favoritos del público. Sin quererle decirle a Top Rank cómo debe hacer sus negocios, creo que una alianza con alguno de los promotores principales de la isla, como Peter e Iván Rivera, Miguel Cotto, Bustillo o Juan Orengo, donde se garantice que por lo menos habrá de dos a tres prospectos de Top Rank en cada una de sus carteleras que se lleven a cabo aquí. Esa es la manera de desarrollarlos y darlos a conocer. Recordemos que esa estrategia sirvió con creces en el pasado con peleadores como Iván Calderón, Juanma López y Román Rocky Martínez.

La industria ha cambiado. Es más difícil desarrollar a los Miguel Cotto o a los Tito Trinidad, pero aunque el amor por el boxeo del fanático tradicional boricua sigue intacto, tiene que haber una conexión emocional para que el país esté pendiente de ellos, se desborde en apoyo cuando peleen y eventualmente esté dispuesto a viajar y comprar sus PPV si alguno de ellos llega ese nivel. En días recientes conversé sobre esto con Gardy López, encargado de Top Rank en Puerto Rico y quien fue fundamental en que la figura de Félix verdejo se convirtiera en la principal atracción del país en un momento dado antes de que sus propios problemas lo estancaran como peleador. Ojalá y este pedido no caiga en oídos sordos, pues una nueva cepa de peleadores boricuas tendría un efecto grandísimo en el entusiasmo de una fanaticada que actualmente anda buscando figuras y no se ve representada en Bimbito Méndez, único campeón boricua masculino de la actualidad. Ha llegado la hora de traer a todos esos muchachos a pelear en casa.