Trascendente el legado de Vera Zabala Clemente

Por Javier Guaní Gorbea

No cabe duda que el atleta más venerado de nuestra historia deportiva es Roberto Clemente. Este, con sus ejecutorias en el terreno abrió el camino para todos los latinos que vinieron detrás, mientras al mismo tiempo peleaba con el discrimen racial de la época, y realizaba una gran labor humanitaria que va mucho más allá de la ayuda a Nicaragua. Al mismo tiempo, mantenía su consistencia en el terreno que logró que se convirtiera en una gran estrella, pese a que nunca recibió suficiente reconocimiento en vida. Y ahí es donde entra la importancia de la figura de Vera Zabala Clemente quien falleciera el sábado 16 de noviembre y fuera despedida este sábado, 23 de noviembre, precisamente en el coliseo de la Capital que lleva el nombre de quien fuera su esposo. Si Vera no hubiera dedicado el resto de su vida a dar a conocer a su esposo, es posible que Roberto Clemente, pese a sus ejecutorias, hubiera pasado sin pena ni gloria. Después de todo recordemos que en 1972 -año en que muere Clemente- todavía muchas de sus entrevistas era mal interpretadas y existía un resentimiento porque Roberto no se adaptaba a hablar el inglés. Vera es la razón por la que Clemente no pasó desapercibido desde 1973 cuando fue exaltado al Salón de la Fama en Cooperstown. Ella se encargó de dar a conocer al verdadero Clemente y hacer que su nombre esté tan vigente hoy como cuando murió en 1972.

Han sido las memorias de Vera por los pasados 47 años lo que ha permitido que se corroboraran muchas de las historias en los innumerables libros que se han escrito sobre el astro boricua. Vera fue fundamental para que se pudiera completar la Ciudad Deportiva Roberto Clemente en Carolina que, con sus defectos y virtudes, ha ayudado al desarrollo deportivo de miles de jóvenes puertorriqueños y constituía la visión de Clemente sobre la posibilidad de ayudar a la juventud a desarrollarse mediante el deporte. Gracias a Vera hoy hay parques, hospitales y escuelas que llevan el nombre de Roberto Clemente tan lejos como en Alemania.

Pittsburgh será siempre su casa

Aún con lo venerado que es en Puerto Rico, es en Pittsburgh donde Clemente jugó, donde más se puede notar el legado de Vera. Es precisamente esa ciudad la que está rodeada de recordatorios de todo lo que logró Roberto, y cómo transformó a los Piratas de Pittsburgh en una potencia del béisbol. En ese proceso, se convirtió él también en el héroe deportivo más grande de la historia de dicha ciudad. En Pittsburgh es usual ver muchas personas con camisetas del #21 que utilizó Clemente durante su carrera. Entre otras cosas que destacan en la ciudad, y en las que estuvo involucrada Doña Vera, se encuentra el puente que lleva el nombre de Roberto Clemente, su estatua y su museo, por mencionar algunos. Esta también fue fundamental en crear el Premio Roberto Clemente que se le otorga al jugador que mejor representa los valores de éste y su conexión con la comunidad y su equipo. Ese premio ha pasado a ser tan importante en las Grandes Ligas como el Más Valioso o el Cy Young. Mediante la colaboración de Vera con Major League Baseball se pudo establecer la Fundación Roberto Clemente, que ayuda al desarrollo de miles de jóvenes en el deporte.

Hay muchísimas más aportaciones que pudiera mencionar en este escrito sobre usted, Doña Vera, pero hoy solo quiero agradecerle por permitirnos realmente conocer la vida de Roberto Clemente. Usted será siempre un ejemplo para todos de cómo se puede seguir amando a alguien más allá de la muerte. Ahora que están de nuevo juntos, descansen en paz y gracias ambos por su legado.