Tres golpes de bongó: Breves notas sobre la discusión de la problemática racial en tres obras de Emilio Díaz Valcárcel

Gretchen López

 

 Primer Golpe: La Redención de la raza

‘Había como una ancestral venganza en aquellas tocatas. Su negro la estaba redimiendo de algo que no comprendía” 

EDV, Sol Negro.

   En  el cuento Sol Negro, (El hombre que trabajó el lunes(relatos). México: Era, 1958) Emilio construye una familia mestiza de la que emerge su único personaje principal negro: Bernabé Quirindongo, cuyo nombre ya remite al ritmo,  su madre Romualda y la más clara de las hijas”, Mariana. Bernabė, quien parece carecer de destrezas comunicativas, reacciona a los sonidos del entorno natural replicando desesperada y repetidamente estos sobre cualquier superficie. Pero llega a sus manos  el cuero de un bongó que su madre Romualda compra solicitando caridad y vendiendo fritangas que “hasta las niñas más dulces y rubias del pueblo comían relamiéndose”.  El ritmo se convierte en el delirio del personaje, al que la madre atesora como un virtuoso y centro de su Universo: su Sol Negro.  Esto hasta que Mariana  llega cargando un infante de piel blanca, nacido fuera de matrimonio de una relación furtiva en un arrabal de San Juan. Entonces Romualda, “entusiasmada por el color lechoso de su nieto, dio un viraje sentimental”. Mientras tanto, Bernabé, quien en este punto del relato se me antoja una versión adolescente del Melodía del Caño, queda relegado y desatendido por cuanto el Soldel hogar ha sido suplantado.  El infante se enferma y Mariana rompe el bongó de Bernabé, molesta porque no deja al niño descansar.  Ante la carencia del instrumento para canalizar los sonidos de una tormenta que parecen burlarse e invitarle a la conversa, Bernabé ve la frente del infante como el cuero perfecto.  Así termina Bernabé siendo entregado a la policía como un asesino por la propia Romualda.  

   El cuento figura además como la primera aproximación de Emilio a la discusión de la problemática de la discriminación racial en Puerto Rico, que aunque no tan frecuente en su mundo narrativo, sin duda refleja una variada muestra de los acercamientos al tema, en la vivencias y perspectivas de sus personajes y narradores.

   Los personajes de Emilio que se enfrentan al discrimen  en sus propios dramas parecen ver en el mestizaje una forma de limpieza racial.  Bernabé cobra cierto valor para Romualda mientras este manifieta una destreza que de alguna forma “la estaba redimiendo de algo que no comprendía”  Esa “redención” incomprendida por Romualda representa la “ancestral venganza” manifestada en los golpes de cuero, una  forma de lamento africano y una reacción al dolor de la esclavitud  Esa forma de reafirmación racial es el orgullo de Romualda que pronto se ve sustituido por la blancura lechosa de su nieto. Existe una reafirmación de la afrodescendencia en la aceptación y aprecio de ciertos elementos del folklore que la destacan.  Pero cuando se manifiesta en los rasgos visibles como el color de piel la quimera es la blancura, aun en los mismos círculos familiares; esos en que por generaciones la invitación es a “mejorar la raza”.

  Segundo Golpe: Mejorar la raza con Avon.

“Siempre quise ser cantante o bailarina o modelo, o estrella de cine. Pero a poco me di cuenta de que era imposible, no era blanca del todo.  Me lo dijo una vecina una noche en su casa. Corrí donde mami; le pregunté  si era cierto eso de los negros y el pelo. Me contestó que sí.

EDV , Figuraciones en el Mes de Marzo

   Una igual aproximación al complejo racial impuesto sobre los afrodescendientes está presente en la novela Figuraciones en el Mes de Marzo (Barcelona: Seix y Barral, 1972. Finalista en el Premio de novela Seix y Barral 1971), obra que catapultó la figura de Emilio a nivel internacional.  En la misma, Eddy Leiseca, un puertorriqueño de madre loiceña, es un escritor intelectual  radicado en Madrid junto a su esposa Yoly, buscando su espacio en el Mundo y un contrato editorial.  Leiseca traduce documentos históricos del español al inglés mientras trabaja en su obra. Pero su verdadero drama radica en su psiquis, producto de la esperanza perdida en su país y en su aspiración como escritor. Eddy recurre al aislamiento físico y a la desambiguación como forma de escape. Ante la evidente problemática creativo-existencial de Eddy, Yoly le sugiere que se vaya a deambular por Madrid lo que lo lleva a un intento fallido de hacer vida social.  El evento genera una serie de complicaciones físicas y emocionales que llevan a Eddy a sus crisis final y al delirio.  Como en el caso de Bernabé, Eddy se enfrenta a un mundo en el que no logra encontrar una voz.

   En un primer plano, esta novela collagenos presenta la preocupación racial  mediante personajes que, aun conscientes de  su afrodescendencia, al igual que Romualda ven en la blancura de la piel una forma de superioridad estética y social. Muestra clara de esto se leerá en una carta en la que Armanda, amiga de Yoly rememora las dificultades que tuvo para que su relación con Luis, un policía negro, fuera aceptada por sus amigos y familares.  Pero aun habiendo sido víctima directa de este prejuicio, Armanda manifiesta alivio cuando un producto cosmético que utiliza para su acné parece blanquear la piel del rostro o preocupación por que sus hijos  han heredado estos o aquellos rasgos fenotípicos.

   Esta forma de presión racial intrafamiliar está reflejada también en el núcleo de Eddy Leiseca. En carta de la madre de este a Yoly, alaba “los hijitos de Camilita…lindos y rubios”; en otra, el padre narra a Eddy como en algún barrio de Jayuya una familia se niega a velar como propio a un muerto ajeno, venido de Nueva York por equivocación porque el suyo era rubio.  Por su parte, Eddy parece evadir el reconocimiento de su propia afrodescendencia  cuando es

comparado en Madrid  con un “torero moreno”.   La desambiguación con su propia identidad racial que  parece  ser modelada por los padres de Eddy, le llevará a plantearse el tema desde una visión distante y en tercera persona que se refleja en sus investigaciones como personaje/narrador intelectual- escritor: característico en la obra de Emilio. En efecto, como intelectual, al citarla, Eddy reconoce y discute la afrodescendencia como un elemento definitorio de nuestra identidad colectiva; pero resulta contradictorio que, siendo la afirmación racial una solución a su problema de afirmación personal,  Eddy apenas pueda acercarse fríamente al tema en alguna cita histórica que traduce acerca de la presencia mulata en nuestra población o una referencia distante de los rasgos aun evidentes en sus tías loiceñas. 

Tercer Golpe: La raza, ellos y nosotros.

“…En vez de despreciarlos, pues, hay que tratar de comprender sus limitaciones. No es racismo, ya vimos cómo la Constitución habla de la igualdad de todos en este país.” 

EDV,  Mi Mamá me Ama

   En la, acaso más leída novela de Millito, Mi Mamáme Ama (Barcelona, Seix Barral, 1981) ya este epígrafe con el que rompe el texto nos anticipa la dimensión racial y de clases que cobrará esta narración. Similar a Eddy y otros personajes de Emilio, Yunito, en una versión irrisoria y morbosa, asume la voz del intelectual- investigador que se plantea las más profundas temáticas de nuestra sociedad.  Pero si Eddy propone una mirada distante de la conversación racial, la de Yunito plantea una nueva dimensión de esta discusión desde la voz de construcciones absurdamente racistas y clasistas.  El personaje de esta historia aprovecha su convalecencia producto de una golpiza recibida en medio de una campaña política para trabajar en un artículo académico en el que se propone discutir lo que le parecen los aspectos puntuales de nuestra sociedad puertorriqueña y “capaz de debatir” a  Oscar Lewis . El distorsionado calidoscopio con el que Yunito observa y analiza sus experiencias en la isla es el producto de su experiencia como joven de clase alta, blanca, con profundas afirmaciones anexionistas. El título mismo de la obra alude a la inmadurez emocional e intelectual; Yunito es un niño mimado.  Esta característica que lo ubica en el terreno de lo incestuosos es la más que se destaca del personaje cuando se analiza en profundidad.  Por tercera ocasión nos enfrentamos a la madre como personaje fundamental en la construcción del tejido social del personaje que se enfrenta a la misma.  Su pobre visión distorsionada desde esa altura social de-construye al otro lado, en el papel, un universo insular en el que, según el epígrafe anterior unas veces  la gente se ve limitada por su condición racial pero principalmente por su desinterés y falta de estímulo pues según su perspectiva, la sociedad ha sido provista de las herramientas para su desarrollo óptimo, desde la Constitución misma, inclusive.

    Las ideas raciales de Yuito no se limitan a lo concerniente a la identidad puertorriqueña. En una ocasión este se queja por la presentación de un compañero de fraternidad quien realizaba una danza “india” frente a un público “perfectamente limpio”  La alusión asume la carga racial de una norteamérica blanca y europea como lo “puro”.  Y esta admiración enfermiza de la idea

del blanco americano se extrapola en sus aficiones y perspectivas políticas y sociales para un Puerto Rico soñado. 

  Al final, a lo que Jaques Juset llama “los disparates de Yunito” en Hacia una Novelística Puertorriqueña Descolonizada: Emilio Díaz Valcárcel, representan una manifestación (¿exagerada?) del conjunto de  prejuicios sociales y raciales que emergen en las más altas esferas de nuestra sociedad. 

 

La autora es Coordinadora del Centro Literario Emilio Díaz Valcárcel en el Municipio de Trujillo Alto.  Puedes conocer más sobre el proyecto llamando al (78)761-8172 ext  3123y 3130. López es también autora de dos libros de relatos,Nueve y Otsukimi.

 

 

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