Un homenaje al “Cordovés”

 

Por Elga Castro Ramos/Especial para CLARIDAD

Hoy  escribo una de esas muchas columnas que me encantaría tener a Papi para llamarlo y consultarle datos y pedirle consejos, aunque si estuviera aquí la estuviera escribiendo él en medio de un profundo dolor por la pérdida de un amigo, pero más que nada un mentor, maestro y la persona que le adjudicaba en gran medida haber escogido su profesión de vida. El fallecimiento de quien fuera el primer editor deportivo de CLARIDAD nos deja con una profunda tristeza en medio de esta crisis por la cual no podemos hacerle el homenaje que se merece. Así, nos unimos a honrarlo desde las páginas que él ayudó a crear.

Buscando mensajes de correos electrónicos de Papi encuentro algunos que me ayudan a construir el rompecabezas. Encuentro un escrito de Papi de noviembre de 2007 con motivo de una edición del periódico dedicada a Juan Mari Brás en sus 80 años, en la cual Papi relataba el origen de la sección deportiva del periódico. En el 1974 Claridad circulaba dos veces en semana y fue ahí cuando Mari Brás empujó la idea de convertirlo en diario, y que incluyera todas las secciones que tenían los diarios regulares, incluyendo Deportes, pero enfatizando que se hiciera desde una perspectiva particular. Jaime Córdova fue designado Editor Deportivo y desde el comienzo la impregnó de una línea editorial única y con la colaboración de grandes figuras del mundo deportivo puertorriqueño, como Quique Ayoroa Santaliz-a quien se le acaba de dedicar el Festival de CLARIDAD-, Fufi Santori y Armandito Torres. Y hablando de estos colaboradores, en otro mensaje de mayo del 2009, me mencionaba Papi que se habían reunido en el Taller de Fotoperiodismo todos los que habían trabajado en la sección de Deportes de Claridad desde su Fundación: Jaime Córdova, Fufi, Norman H. Dávila, Víctor López, Carlos Uriarte, Paquito Rodríguez, Wayka Pagán y el compañero Javier Gorbea, quien aún colabora con la sección, (Armandito se había excusado). Este evento era uno de los que se estaban haciendo por el cincuenta aniversario de CLARIDAD. Que honor leer cuántos colaboradores ha tenido esta sección, algunos de los más grandes periodistas deportivos del país. 

Genaro (Tuto) AMrchand y Jaime. Foto Ismael Fernández

Otro mensaje de septiembre del 2012 me recuerda la historia de sus seudónimos en la sección de Deportes. En la columna “Mis seudónimos en Claridad”, Papi recordaba sus inicios en el periódico y cómo su primer escrito aparece bajo el seudónimo de Gerardo Archeval, invención de Jaime Córdova, en honor a un jugador que había visto en el primer juego de béisbol profesional que asistió en Puerto Rico. Este escrito fue en la edición #654 del 4 de enero de 1975, en la sección de En Rojo y fue un escrito a fondo sobre el Hipismo. Fue Jaime quien bautizó los escritos de Papi con el título “Números y Comentarios”. El primer escrito bajo Elliott Castro Tirado en la Sección Deportiva aparece en el  Archivo Histórico en la edición #664 del 17 de enero de 1975, fue un trabajo sobre el balance del año 74 en el atletismo mundial. CLARIDAD dejó de ser diario, y en enero de 1977 volvió a publicarse un día a la semana, pero se mantuvo la Sección Deportiva de forma permanente y fue ahí que Papi fue designado oficialmente como Editor Deportivo del periódico, posición que ocupó hasta que murió. Con el semanario en 1977 nació “Las Canto Como Las Veo”, como se titula la sección actualmente. Papi contaba que el título fue tomado de “una expresión pueblerina que tiene como referencia la acción de un árbitro en cualquier evento deportivo.” Decía que a su papá, mi Abuelo, le encantaba la frase. 

Papi siempre resaltaba y decía consistentemente que gracias a Jaime había sido el editor de esta sección pero también lo nombraba como mentor, como uno de “sus maestros”. Y era que Papi sentía una gran admiración por el genio y la pluma de Jaime, por su sentido del humor, creatividad e inteligencia, además que valoraba muchísimo su amistad y su sabiduría beisbolera. Sin duda muchos admiraban su brazo como lanzador y así Papi (que creció en una familia de peloteros) sabía de él, pero la influencia que Jaime ejerció en Papi era en su arte de plasmar la belleza del deporte en papel. Así, su libro de “Béisbol de Corazón” (Ediciones Callejón 2006) era para Papi una joya. Aquí un extracto de esta oda al deporte más lindo:

No recuerdo haber escrito de beisbol antes. Sin antecedentes, al día de hoy no tengo buena explicación cuales fueron las razones de Juan Mari y Manuel de J. para ofrecerme la dirección aquella tarde en el Viejo San Juan en medio de un alborotoso piquete frente a la Corte Federal.

Mis posibles cualificaciones además de haber jugado el deporte eran leer lecturas pocos comunes sobre el beisbol. A menos que haya otro loco soy la única persona que ha leído enciclopedias del Béisbol Mexicano, de las ligas negras y las Grandes Ligas.

O quizás haber hablado y gritado tanto en los silvestres grupos de discusión que siempre había en cuanta barra de la Calle Loíza y Barrio Obrero. Para lograr que te escucharan y las carcajadas estuvieran a favor tuyo tenias que lanzar al ruedo, sobre la marcha y el escándalo, frases inexpugnables como “ese no coge ni un catarro” o el contundente “es un muerto con el bate”. De esas sesiones aprendí como argumentar y ganar discusiones sin tener razón. Fue un buen campo de entrenamiento para el periodismo combativo.

Comencé escribiendo breves cuentos titulados “La silla de Ricardo” y “La Barbería de Toño”; la redacción de Claridad se preguntaban si la sección de deportiva era apropiada para estos ensayos literarios….

El asunto se llevó a Mari Brás quien dijo: que escriba sobre velloneras y músicos trasnochados si quiere….vamos a hacer la prueba.

Sin duda, Jaime tenía algo que pocos tienen, y es la combinación de una habilidad deportiva y literaria. No todo el que es buen deportista escribe bien ni viceversa. Pero Jaime era un pelotero completo, jugaba bien, conocía el deporte y además tenía el don de plasmarlo todo, muy hermosamente, en papel. Quizás es por todas las metáforas que cogió de los boleros que tanto le gustaban, combinado con las mañas del mundo de la publicidad. 

Los que hoy escribimos en estas  páginas, le agradecemos su ingenio y tenacidad en sentar las bases para lo que más de 40 años después todavía existe, una sección deportiva en este semanario. Hoy escribimos con nuestros nombres propios y le damos gracias a Jaime y a Elliott por el legado. Y a todas las personas que han defendido esta sección, no solo por lo importante del deporte en nuestra vida como nación y su defensa de la puertorriqueñidad, sino como homenaje a quienes lucharon por defenderla. Y una buena manera de honrar a Jaime en esta cuarentena, es poner un bolero, buscar un buen libro y ver un juego de béisbol viejo.