Usmaíl: ¿prueba de un mundo paralelo?

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Hace apenas unas semanas los medios de comunicación del mundo anunciaron que la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, (NASA, por sus siglas en inglés) sugería la existencia de un universo paralelo.  El anuncio parecía confirmar lo que el científico Stephen Hawkingelaboró hace dos décadas atrás.

Según la página cibernética de noticias Antena 3, Hawking estableció la teoría del cosmos durante veinte años con su colega Thomas Hertog, del Instituto de Física Teórica de Lovaina donde plantean “que, a partir del Big Bang se formó el Universo como un vasto y complejo holograma, de modo que pueden existir otros universos muy similares al nuestro.”

El anuncio científico, de inmediato, aceleró mis pensamientos.  Y es que desde 2017, cuando comencé a trabajar mi tesis doctoral sobre la novela Usmaíl, de Pedro Juan Soto, reconocíen ella mucho más allá de teorías literarias esbozadas por la academia.  Para mí,Usmaíltenía visos de universalidad, más intensos de lo que entonces podía comprender.

Usmaíl es el hijo natural de un americano llamado Mr. Adams, quien era funcionario de Puerto Rican Emergency Relief Administration (PRERA, por sus siglas en inglés) en Vieques y allí conoció a Chefa quien era la madre viequense de Usmaíl.  Este personaje, en realidad, posee una participación escasa pues se va a la huida del país tan pronto sabe de su pronta paternidad.  Según establezco en mi tesis, el hombre ni siquiera posee un nombre propio.  Se le describe como un americano, de tez blanca y pelo rojo.  Menciona la novela que a Mr. Adams, Vieques le parecía aburrido  y bueno para cerdos. Aunque planteé en mi tesis otras referencias sobre Mr. Adams, en la trama no hay mucho más datos relevantes sobre él, insisto.

Hace alrededor de un año, adquirí por curiosidad literaria el libro PR 3 Aguirre, de la escritora puertorriqueña Marta Aponte Alsina.  Para mi sorpresa, la investigadora hace referencia de los comerciantes que adquirieron la Central Aguirre en Salinas, sus familias y sus círculos sociales.  Además, traza una línea geográfica con la ciudad de Boston de donde son procedentes.  Incluso, destaca a un hombre llamado Henry Adams como biógrafo de una de estas familias.

Una risa de victoria se apropió de mí, los hilos genéticos de una historia real y de una historia de ficción parecían unirse, aunque no lo podía probar. Ha pasado más de un año y la inquietud continúa, algo que solo -quizás- podría ser explicado a través de la teoría de los mundos paralelos. Aponte Alsina, a modo introductorio, menciona que la ciudad estadounidense posee una historia social con varias familias consecuentemente dominantes.  Entre ellos, los Adams. Como en el caso de los Aurelianos y José Arcadios de García Márquez, la atención se desvía, la forma de una secuencia genealógica clásica se confunde.  ¿Cuántos John Adams, cuántas Abigaíl Adams…?”, cuestiona Aponte Alsina (21).

Enseguida conseguí el libro al que alude la escritora, The Proper Bostonians, de Cleveland Armory y editado por Panassus Press, Massachussetts en 1984. En él se nos revela que son “unequivocally  names the Adamses as the most distinguished Family in American history” (Armory 143) y que más de un biógrafo de la familia ha notado que “the word “we” is a rare one in the Family’s vocabulary when it envolves identification  with the masses.  Adamses are strictly “I” men” (Armory 145).  Como si de un gen humano se tratara, esta característica particular de su comportamiento podríamos adjudicarla al Mr. Adams de la novela de Soto. Recordemos su huida que denota su falta de valor para reconocer que de ser él solo uno (“I”), ahora pasa a ser dos en su hijo (“We”).

Por otra parte, presento pruebas en mi tesis de que Usmaíl es la figuración de Pedro Albizu Campos.  Apoyada, sobre todo, de la biografía que hace la investigadora Marisa Rosado, voy comparado la vida del líder nacionalista con el joven Usmaíl.  Sus madres negras fueron abandonadas durante el embarazo y sus hijos fueron considerados como “ilegítimos”, ambos tuvieron que ser criados por otras mujeres y, de igual manera, ambos se convirtieron en hombres de conciencia.  Sobre todo, ambos poseen una profunda convicción religiosa, donde lo espiritual es su arma para trascender.

En 1912, con la ayuda de una beca, don Pedro va a estudiar a Vermont y luego, en 1913, va a continuar estudios en la Universidad de Harvard.  La universidad ubica en Cambridge, Massachussetts, muy cerca de Boston. 

Según teorizan otros científicos, en ciertos momentos las energías de los mundos paralelos se cruzan, se multiplican, interaccionan, se sienten y transforman. De hecho, don Pedro sabía y aseguraba que la Patria pasaba por una transformación gloriosa”. Cabría preguntarse si caminando entre las calles bostonianas en algún momento don Pedro y el Mr. Adams de Usmaíl se cruzaron, se miraron y, quizás, hablaron infundiendo el primero plenitud de vida en el americano.

Supongo que sí hubo ese encuentro.  Solo esa energía productiva y vital impactando al universo, como hacía don Pedro, puede lograr que de un Adams ficcional nazca un hombre valeroso como Usmaíl, símbolo de Puerto Rico.

¿Qué más se puede esperar de la tierra de Nathaniel Hawthorne, donde las brujas, los masones, los huesos indígenas, los hechizos, lo gótico, lo real y la ficción se funden con tanto éxito?

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