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Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

Los comerciantes de Utuado vienen atravesando una situación económica difícil desde antes de María. Los que pudieron reanudar sus servicios después del huracán han tratado de levantar sus negocios desde entonces. Sin embargo, la emergencia del COVID-19 ha representado un tercer golpe que reciben tras los terremotos, aunque esto último no significa que haya dejado de temblar.

En emergencias como las mencionadas, el escenario que le toca vivir a cada comerciante es distinto. Los que venden productos de primera necesidad son los primeros que pueden abrir siguiendo los protocolos de seguridad respectivos a cada emergencia. No importa cuál sea el caso, en momentos así la clientela merma, la economía desciende.

El Gobierno ha anunciado su apoyo a pequeños y medianos comerciantes en la isla: un incentivo de $1,500 del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) y otro de $500 del Departamento de Hacienda (DH). Aquellos que no habían abierto sus establecimientos podrán hacerlo esta semana a partir del martes 26. El anuncio de los incentivos se hizo en marzo.

¿Pero es suficiente esta ayuda para los comerciantes en los cascos urbanos y zonas rurales de la isla, en este caso el municipio de Utuado, considerando que tengan que pagar renta, luz, agua, IVU (porque estos comerciantes no tienen exenciones contributivas)? Y si las tuvieran como parte de esta situación o se les condonara el pago de algún gasto fijo, ¿compensan esos $2,000 —si es que cualifican para ambos incentivos— las pérdidas de estos comerciantes por casi tres meses?

La presidenta de la Asociación de Comerciantes, Ineabelle Medina González, dijo que “por más ayudas que nos pueda dar el Gobierno a los pequeños, pequeñísimos, comerciantes eso no compensa la pérdida que hemos tenido en tanto tiempo”. Medina aclaró que no es lo mismo un pequeño o mediano comerciante, que un comerciante de un pueblo, casco urbano, comunidad o barrio.

A finales de marzo se eliminó el requisito de que el comerciante que solicitara el incentivo de $500 del DH no podría cualificar para el estímulo $1,500 del DDEC. Según el acuerdo anunciado por Manuel Laboy Rivera, secretario del DDEC, las personas que operaran en su carácter individual y tuvieran empleados podrían llegar a recibir un beneficio económico total de $1,500, de la misma forma que una pequeña y mediana empresa (PyMe).

“Muchos de nosotros no caemos en esas categorías. Realmente, en los negocios de los pueblos y los campos esas definiciones no van con nosotros. Eso es para compañías de dos o más empleados. Para ellos, posiblemente, sí hay más ayudas que para los que no tienen empleados porque no pueden pagarlo. Que, aunque quisieran, no pueden porque el gasto operacional lo hace imposible”, explicó.

Así como en muchos otros municipios en la isla, la situación actual para los comerciantes utuadeños en el casco urbano y los barrios es complicada. Para algunos va a significar comenzar de cero, mientras que otros se verán obligados cerrar. Medina enfatizó en que muchos de ellos vienen arrastrando una debacle económica (deudas, renta, luz, agua, acreedores) que les hará muy difícil intentar levantar sus negocios nuevamente. Les tomaría mucho tiempo.

 “La semana que viene muchos de ellos pueden estar laborando, pero aun así la situación es muy complicada”.

Medina González señaló que cuando se da la reapertura de algunos sectores de la economía es por la presión que están haciendo las grandes empresas a sabiendas de que la gente está obteniendo un dinero, pero que ellos no están ganando de esa partida. Que no lo están haciendo pensando en “nosotros los pequeñitos, sino en esos grandes intereses. Nosotros entendemos que no nos toman en consideración”.

“La economía se ha mantenido en receso, pero ¿qué va a pasar? ¿Realmente cabe la posibilidad de que estas grandes compañías tengan un protocolo que proteja a nuestra gente? El tema de la economía en tiempos de COVID está complicado, necesitamos que nuestra economía fluya, pero necesitamos cuidar de nuestra gente. Es difícil y preocupante”, concluyó.

Medina es propietaria de Tienda Miña, fundada por su mamá hace 40 años, donde comenzó a trabajar siendo una adolecente. Comerciante de telas y productos de costura pudo reanudar sus servicios, pero bajo un protocolo de salubridad estricto. Empezó despachando por internet y luego citando un cliente cada media hora para para evitar las filas largas y que haya contacto entre las personas.

Organizaciones comunitarias

A pesar de las limitaciones que implica la cuarentena y el distanciamiento, el Centro de Apoyo Mutuo de Utuado (CAMU) ha mantenido comunicación con los agricultores cercanos al proyecto para ayudarles a salir de la cosecha que no han podido mover durante la emergencia.

“La idea no es trabajar solamente en los tiempos cuando hay necesidad específica, como un huracán, temblores o pandemia. Creemos que el sector agrícola tiene muchas necesidades y, sobre todo, en las áreas más alejadas del pueblo. La mayoría de las personas que viven en estas áreas son obreros agrícolas. Agricultores y agricultoras de café, plátano y farináceas, principalmente”, explicó Juanita Caldas del CAMU.

“En un pueblo como Utuado se ve cómo hay mucha necesidad en general. Aunque le asignen un presupuesto cada vez que hay una crisis, un presupuesto diferente a otros municipios, sigue siendo un municipio bastante olvidado”, añadió.

Cuando salió la orden ejecutiva para multar a todas aquellas personas que estuvieran en la calle sin mascarillas, el CAMU identificó que había escasez tanto de mascarillas como de desinfectante para las manos y otros artículos de primera necesidad. De los suministros que tenían, repartieron principalmente en los barrios de la montaña.

En ese momento era bien difícil movilizarse porque el toque de queda era mucho más estricto. Para continuar brindando apoyo a las personas en estos barrios, muchas de ellas gente mayor, empezaron a comunicarse por teléfono para saber cómo estaban y si necesitaban alguna ayuda. Según relató Caldas, muchos de ellos dijeron estar bien, contar con familiares que les estaban brindando ayuda y no tener los síntomas.

La semana pasada, se comunicaron con una agricultora en el barrio Tetuán que mostró preocupación por la situación económica de su familia y de muchos agricultores del área, ya que no habían podido salir de la cosecha. La mayoría de los agricultores en la montaña no produce en grandes cantidades como para venderle a los supermercados. En cambio, les venden su producto a personas que van a otros pueblos y lo revenden.

La preocupación de la agricultora dio pie a que el CAMU aunara esfuerzos con Apoyo Mutuo Campesino para ayudar a agricultores de la región en la misma situación y darle salida a sus productos. “Decidimos comprarle la cosecha y también ayudar a Apoyo Mutuo Campesino para que pudieran tener más cosecha local en sus cajitas”.

Caldas mostró preocupación sobre el efecto que tendrá en los agricultores y agricultoras la distancia social.Señaló que aun cuando tienen una necesidad de alimentos y muchos de los agricultores están teniendo problema para vender la cosecha en Utuado, el Municipio no ha hecho ningún tipo de pronunciamiento al respecto, mientras que en otros pueblos se han dado incentivos o se les ha comprado toda la cosecha. “Por lo menos yo no he escuchado cómo se va a incentivar la agricultura viendo la necesidad que tenemos de producción local”.

La organización comunitaria también está ayudando a llenar los formularios onlinepara las ayudas económicas y el desempleo, ya que, según apuntó, ha habido confusión en cuanto a cuándo y quién puede llenarlos.

Por otra parte, la Corporación de Servicios de Salud Primaria y Desarrollo Socioeconómico EL OTOAO (COSSAO), estableció un protocolo para evaluar principalmente a los residentes de los barrios de Mameyes, Caonillas, Don Alonso, Tetuán y Limón (Utuado); Mameyes (Jayuya); y Frontón (Ciales).

Las personas pueden llegar hasta una carpa en las inmediaciones de la sede de la organización y solicitar que se les tome la temperatura. Si alguna persona tiene fiebre, el doctor pasa a considerar otros síntomas que puedan coincidir con aquellos que se relacionan al coronavirus. De haber casos sospechosos, se refieren al Laboratorio Clínico Escénico (PR-10, Arecibo) o personal del laboratorio llega hasta le sede de COSSAO y realiza las pruebas.

El director médico de la clínica de COSSAO, Dr. Carlos Benítez, tiene su consultorio en el pueblo. Dado que está entre el casco urbano y la zona rural, concluyó que en COSSAO el acceso ha estado más disponible en comparación con el pueblo. En caso de que algún paciente llegue a su consultorio con síntomas o alegando haber estado expuesto, Benítez lo refiere al Laboratorio Caparrós en el pueblo, donde se han estado realizando pruebas principalmente.

El municipio de Utuado no ha invertido en pruebas. Esto es una inquietud que comparte el doctor junto a muchos otros utuadeños y en la que me incluyo. Ya se ha dicho que una de las alternativas para controlar la pandemia es hacer prueba, pruebas y más pruebas.

“Es preocupante que no se estén haciendo las pruebas y que estemos pasando desapercibidos y por eso no se hayan reportado casos altos en el pueblo de Utuado”, expresó el doctor.

Hasta el momento, solo se han realizado pruebas a empleados de la Oficina de Manejo de Emergencia, la Policía y Bomberos. Benítez mencionó que en conversaciones con otro médico internista del municipio, han coincidido en que quisieran que se hicieran pruebas en Utuado, no solamente a los first responders, sino a la comunidad para poder tener unas cifras adecuadas.

El dashboarddel Departamento de Salud marca tres casos en Utuado. Benítez lamentó que se haya tratado de minimizar los mismos.

En lo que respecta a la clínica de COSSAO, mencionó que algunos de los pacientes que han levantado sospechas han salido positivos a micoplasma. Por otra parte, recordó que en diciembre alrededor de 18 personas dieron positivo a Influenza A y advirtió que hay personas que pueden tener las tres enfermedades a la vez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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