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Vibración y Emergencia

 

 

Vibración era un mendigo de Rio Piedras que según decían era hermano del propietario del Cine Paradise. Siempre estaba bebido frente al bar de Vidys y todos lo miraban con curiosidad.

Padilla, el propietario, era esposo de una estudiante de la Providencia, de Altamesa, Amarilis Dávila, que publicó un dibujo geométrico en alguno de los números de la hoy legendaria revista Filo de Juego. Muchas películas de carácter artístico se proyectaban en el Paradise. O

Otro famoso mendigo enloquecido que recuerdo en la infancia es uno de Isabela o Arecibo, que andaba en bicicleta y al que llamaban Emergencia. Lo consigno porque es un recuerdo de mi niñez pueblerina y que acaso alguien comparta conmigo.

Me hablaba de Emergencia mi primo Omar Maldonado. Alguien de apellido Padilla estaba construyendo una segunda planta en la casa de al lado de la de mi abuelo en Vista Azul, lo que me hace pensar que Emergencia posiblemente es ese Padilla y seguramente hermano de Vibración, aunque no sé si es como me han dicho hermano o el mismo dueño de la sala de proyecciones de cine en la pequeña ciudad.  Nunca pude ver al hombre de la bicicleta. En aquella época era común que muchos locos andaran en bicicleta, como sabemos, hasta el famoso homicida Antonio García López.

Me parece recordar que de él escribí un cuento.

Historia del Año del Salt

Algo curioso ocurrió en mi escuela en 1977. El maestro de historia Amilcar Torres ya nos había relatado las campañas de Amilcar Barca, el general cartaginés que casi termina con el Imperio Romano: Su especialidad era las Guerras Púnicas, como se les conoce. Pero casi enseguida, una nueva profesora de historia vino a la escuela con su hija. Vivía cerca del plantel y era amiga de mi padre. Podría dar fe de que el libro de texto tenía una grave inconsistencia histórica, ya que retrataba al Conde de Cumberland como el militar que ganó la plaza en 1797 y que se vio obligado a dejar a un lado su victoria porque enfermó de disentería. No estaba claro si esto pasó en 1797 o en 1525. Lo que sí es curioso es el relato que nos hacía la profesora. Según la maestra Salgado, el Conde estaba por ofrecer una cena en su navío cuando lo bombardearon los españoles. La profesora nos narraba con lujo de detalles cómo era el comedor por donde entró el obús. En aquel entonces nos llevaron al Castillo de San Cristobal a ver los dibujos de barcos que hacían los prisioneros ingleses en un calabozo que visitamos y que en la actualidad está clausurado por la Administración de Parques y Monumentos, que es la que administra la propiedad del Castillo. Años más tarde esta confusión aparece en el texto de la que iba a ser mi tesis de maestría y que corregí con la explicación de que la invasión inglesa del 1797 la protagonizaron soldados coloniales, casi todos provenientes de Jamaica. Ya en el siglo 18, las guerras caribeñas eran regionales aunque parecieran protagonizadas por las grandes potencias.

A los niños sobreprotegidos como yo les enseñaban que Clifford fue el comandante de la última invasión inglesa a Puerto Rico, de la misma manera que nos enseñaban que el primer desembarco español fue en San Juan y no en Aguada. Materia de controversia era lo último en la Universidad, y habían libros enteros sobre el tema de Labor Gómez Acevedo. Pero lo último no era materia controvertida y el que iba a la Universidad equipado con ese prejuicio no iba a ser un profesional. Algo así ocurre en otras latitudes con Gengis Khan. Nos enseñaban que era un jefe pastoril, ahora de mayores sabemos que era navegante y que no tenía nada de jefe nomádico, como el candidato a la gobernación por el Partido Popular, que de alcalde de Isabela tiene menos que de piloto de navíos. Pero de capitan de navios como es Charlie Delgado no quiere decir nada ni su biógrafa más simpática, la profesora Ana Lydia Vega, que narra la vida infantil de Charlie Delgado Altieri en el cuento más famoso de su notable colección Falsas Crónicas del Sur. Me refiero a El baúl de Miss Florence, que narra la vida del candidato en la Henriquetta, sea o no cierta com

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