Violencia de género: La manada de Añasco

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La triste e indignante noticia de que una mujer fue agredida sexualmente por cinco hombres en el pueblo de Añasco, las secuelas de comentarios en las redes sociales responsabilizando a la víctima y la lentitud con que la Policía parece estar atendiendo la agresión de carácter grave, reflejan que en nuestra sociedad falta mucho por avanzar en el pensamiento de lo que es la equidad de género.

Para la abogada Ámarilis Pagán, directora del proyecto Matria, hay varios aspectos que analizar de este suceso. “Estamos hablando de que estamos frente a un caso, posiblemente, al parecido de la Manada en España. Es algo que ocurre por un grupo de hombres que agreden sexualmente a una mujer. En este caso parecería ser que se trata inclusive de una acción planificada, no espontánea, porque si es cierto lo que se ha publicado de que la drogaron y amarraron, esas no son cosas que se les ocurre al momento sin ponerse de acuerdo. Y si en Puerto Rico ocurre un caso así, quiere decir que como sociedad tenemos que aumentar los esfuerzos de educación y prevención de violencia hacia las mujeres”.

La experta en asuntos de género expuso que cuando ocurre un suceso como este es porque la sociedad, de alguna manera, les está dando un permiso a los hombres, les dice que hacer algo así está bien. Resaltó que la única forma de contrarrestar este tipo de pensamiento es con educación, desde los más pequeños hasta los más viejos, a hombres y mujeres. “Esto no se trata de solo enseñarle a las mujeres a cómo protegerse contra una agresión sexual, sino a los hombres a no agredir”.

En cuanto a los comentarios despectivos que han circulado en las redes sociales y que responsabilizan a la víctima, Pagán destacó que las personas que emiten esos comentarios también son personas machistas que siguen ancladas en el pensamiento de la Edad Media, en el que se entendía que las mujeres eran las que provocaban a los hombres a pecar.

“Pero la realidad es que todos los estudios, la experiencia, nos demuestra, y lo que hemos desarrollado como conciencia sexual nos confirma que a quien elige agredir sexualmente a una mujer no le importa, ni como está vestida, ni dónde estaba, ni si estaba sola, ni qué dijo o dejó de decir, porque las agresiones sexuales parten de un pensamiento donde el agresor siente que tiene derecho a disponer de ese cuerpo ajeno y piensa que el cuerpo de las mujeres es algo que no les pertenece a ellas, que la mujer es de segunda categoría y se puede disponer de ellas. Por eso las agreden sexualmente y por eso las asesinan, por eso en sus hogares las maltratan”, manifestó.

Añadió que entonces, como sociedad, el hecho de que ese tipo de comentarios se exprese quiere decir que las campañas educativas tienen que ser mucho más amplias y efectivas para que la gente entienda lo que hay más allá de una agresión sexual. “Siempre digo, para llevarlo al extremo, que aún una mujer trabajadora sexual que en un momento con un cliente decide que lo que está ocurriendo no quiere que pase, tiene derecho a decir no. Si comoquiera ocurre la acción sexual, es un acto de agresión. Entonces, salir a beber con los hombres no es razón, no se justifica la agresión a una mujer. Y en este contexto, pareciera planificado”, reiteró.

En cuanto a la actitud de la Policía que atribuye que no se ha avanzado en la investigación a que la víctima no ha querido dar testimonio, la licenciada indicó que se supone que la Policía tiene unos protocolos para investigaciones de agresión sexual y la División de Delitos Sexuales. Esta división es la responsable de levantar la evidencia en este tipo de caso con el famoso Rape Kit del hospital. Además, la persona que investiga se supone que no dependa exclusivamente del testimonio de la víctima, sino que debe hacer una investigación completa de la escena del evento; del auto, si lo hubo; que se investiguen testigos en el negocio; las cámaras. “Hay un sinnúmero de cosas que se pueden utilizar en el sistema investigativo que no dependen de si la mujer esté o no disponible para testificar al inicio de la investigación”. Si la investigación no se hace de inmediato y pasan días, se pierde evidencia.

Pagán señaló que la demora en las investigaciones de casos de agresión sexual es un señalamiento que se le ha hecho por años, tanto a la Policía como a los fiscales del Departamento de Justicia (DJ). Ambos entes tienen una tendencia a arrastrar los pies, a no hacer la investigación de inmediato y a ampararse en la idea de que si la mujer no testifica, no hay caso, argumento que es una falacia. Desde el punto de vista jurídico, ninguna mujer tendría que testificar para que su caso se pueda ver cuando hay evidencia física, médica o cuando hay otros tipos de evidencia que pueden sustentar su caso.

En entrevista por separado, la profesora Luisa Seijo Maldonado, directora del Programa de Apoyo a las Mujeres, Siempre Vivas, que ubica en el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (RUM), expresó que es la primera vez, por lo menos en la región oeste, que se tiene conocimiento de un tipo de agresión sexual como el ocurrido. No obstante, no descartó que sea posible que hayan ocurrido más en Puerto Rico, si se toma en cuenta la historia de la visión que se tiene de que las mujeres son objetos, posesión, de los hombres, como parte de ese retorno de patriarcado de opresión sobre las mujeres que arropa a la sociedad a pesar de que estamos en el siglo XXI.

La doctora en Trabajo Social dijo considerar que hay múltiples factores por los cuales ocurre este tipo de conducta; entre ellos, el que en parte del aparato del Estado se sigue reproduciendo el poder masculino, visión que se tiene no solo en Puerto Rico. En el concepto más amplio de la figura del Estado se sigue considerando a la figura masculina como lo más importante. Aludió como ejemplo a la figura y comportamiento del presidente Trump.

Denunció que en el caso de Puerto Rico, la actual Administración ha ignorado el reclamo del Movimiento Amplio de Mujeres (MAM) de que se declare lo que ella llama “la pandemia de la violencia de género”. Destacó el que hace unos meses se reunieron con la gobernadora, se discutieron unas propuestas e incluso se seleccionó un grupo para dar seguimiento, y al final “ha resultado en nada”. Seijo Maldonado, al igual que Pagan, reprobó que no se haya escuchado que la gobernadora, Wanda Vázquez Garced, haya dicho algo con relación a este crimen.

“Eso lo que quiere decir es que las mujeres no importamos en este país, que al Gobierno no le importan las mujeres, que a las instituciones no les importamos nosotras, las mujeres, y que lo que importa es lo que aparece en la prensa. Se responsabiliza a las mujeres de las situaciones, a la víctima del comportamiento de esos cinco manada, esos cinco seres humanos sin ningún tipo de respeto a la vida. Nosotras estamos en unos momentos muy críticos y no escuchamos voces que denuncien estos crímenes, que es lo más terrible”.

La directora del programa Siempre Viva, reveló que al enterarse del suceso, de inmediato se comunicó con la Policía y le dijo que estaban disponibles para apoyar a la persona. La Policía se limitó a decirle que estaban investigando. Seijo Maldonado recalcó en el peligro que representa el que la Policía no actúe de manera diligente en esta situación, ya que su inacción puede abrir la puerta a que más cosas pasen debido a la impunidad.

“Primero, las víctimas dicen para qué voy a tomar una acción, porque no voy a recibir un apoyo y respuesta del Estado. Y por otro lado, es un mensaje de una debilidad de aquellos que tienen la responsabilidad de servir y proteger a la ciudadanía. Así que es un problema serio, precisamente en este momento histórico que la gente se está cuestionando de qué sirven las instituciones del gobierno”.

 

 

Aumenta la violencia de género durante la emergencia

En tanto, el Movimiento Amplio de Mujeres (MAM), el cual agrupa a las decenas de organizaciones no gubernamentales que ofrecen diversidad de servicios, pero en particular relacionados a las víctimas de violencia de género, ha denunciado en varias ocasiones el aumento de casos de violencia a partir de los periodos de encierro durante la pandemia.

“El Gobierno de Puerto Rico ha sido negligente con el manejo de la violencia de género durante la pandemia, tanto cuando estuvimos durante la cuarentena encerrados, como a partir del momento en comenzaron a abrirse espacios públicos”, denunció Pagán. El Gobierno en ningún momento ha hecho anuncios oficiales en que reconozca que en el país hay una situación de violencia de género que necesita ser atendida por los organismos gubernamentales y privados. No solo no lo ha reconocido, sino que tampoco ha dicho qué alternativas tiene para manejar la situación. “Cuando digo que no han dicho qué van hacer para manejarla me refiero, no solo a lo que haría la Policía, sino a medidas de prevención”, denunció.

Desde los inicios de la pandemia, el MAM y otras organizaciones han alertado al Gobierno sobre la necesidad de que haya campañas educativas para que las mujeres y las comunidades puedan y sepan identificar cuándo hay una situación de violencia de género en los espacios de confinamiento en las que se encuentran muchas mujeres.

Pagán fue crítica al denunciar que la gobernadora suele dirigirse al país para anunciar distintas cosas; pero nunca se le ha escuchado hablar directamente del tema de la violencia de género. El Gobierno tampoco le ha expresado al país si tiene planes de contingencia para los distintos escenarios en los que pudiera encontrarse con la pandemia, máxime cuando ya se está en la temporada de huracanes. Tampoco ha dicho cuáles son los protocolos para manejar esos casos en los cuarteles de la Policía, cuáles son los protocolos que se seguirían si se requiriera atención médica para una víctima de violencia de género en medio de este proceso de pandemia. Tampoco se ha hecho nada para habilitar espacios públicos para las mujeres. “Todo eso ha recaído en manos de las organizaciones que atendemos mujeres. Somos las que hemos tenido que, no solo habilitar nuestros espacios e iniciar campañas diciéndole a las mujeres de los servicios nuestros, inclusive tuvimos que crear una línea de ayuda para que las personas que están con sus agresores o agresoras tuvieran un número a cual llamar para orientarse”.

Seijo Maldonado también afirmó que los casos de violencia de género han aumentado e incluso sus manifestaciones han sido muy severas. “Las que trabajamos con víctimas recibimos muchas llamadas, solicitudes de servicios, porque encerradas en sus casas, la situación ha sido muy crítica”. El programa Siempre Vivas, por el momento ofrece sus servicios de manera virtual atiende a personas del área oeste y ha recibido llamadas de pueblos como Yauco, San Juan y Ponce. En el RUM también han recibido llamadas solicitando ayuda de estudiantes de distintos pueblos.

“Le quiero decir a ella —a la víctima de violación— y quiero decir a todas las mujeres que han sido víctimas de cualquier tipo de violencia de género que sepan que no están solas, que hay un grupo de mujeres, de orientaciones, en Puerto Rico, muchas de ellas son parte de la Coordinadora Paz para la Mujer. Todos los movimientos estamos disponibles para atenderles”, expreso Seijo Maldonado.

El número a llamar es 787- 390- 3371.