Wanda Vázquez entre agosto y noviembre

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

Conociendo lo que ya se sabe, ¿podrá la base del PNP seleccionar a Wanda Vázquez el próximo 9 de agosto como su candidata para las elecciones de noviembre? Aunque nadie puede contestar con certeza esa pregunta, no puede descartarse aún que pueda prevalecer a pesar de todo lo que le ha llovido.

La primera razón para no descartarla es la particularidad de la elección de agosto, donde sólo vota la militancia más activa del partido. En esta ocasión la votación será aún más menguada porque el miedo al coronavirus la reducirá a los cuadros partidarios particularmente motivados, o los que tienen o buscan un puesto en el gobierno. Los valores que movilizan a ese “hard core” partidario no son, necesariamente, los del resto de la población. Más que valores, allí se impone la ambición personal, fanatismo partidario y la lealtad al cacique, por lo que no serán las noticias de los últimos meses las que condicionen el voto. Es una batalla al interior de la maquinaria electoral del PNP, donde el interés personal tiene más fuerza que el asco de los escándalos.

Todos sabemos que la fuerza de Vázquez dentro de la estructura PNP responde a Thomas Rivera Schatz. Entre los integrantes de ese aparato ella era una desconocida y, en buena medida, lo sigue siendo. Pero esa deficiencia la ha suplido el presidente del Senado, quien también preside el partido. Además del poder que implica el cargo, es de conocimiento público que tan pronto Rivera Schatz retomó el control del presupuesto senatorial en 2017, creó un pequeño ejército de 60 cuadros políticos, muy bien pagados con fondos públicos, que andan repartidos por todo el país como empleados de la “Oficina de Asuntos Públicos” del cuerpo legislativo.

Quienes integran este pequeño ejército no son meros empleados. Casi todos compitieron para algún cargo electivo en 2016 y fueron derrotados, o tienen relación familiar con alguno de los elegidos. Se trata, por tanto, de gente con pleno acceso a la maquinaria local. Es esa estructura la que está trabajando para Wanda Vázquez. Son los que organizan sus caravanas y los que movilizarán el voto en la primaria de agosto. Esos cuadros seguirán trabajando para ella mientras el presidente del Senado lo quiera, y hasta ahora todo indica que la relación no se ha agrietado porque ambos se necesitan. Si la gobernadora es seleccionada como candidata del PNP, Rivera Schatz conservará más o menos intacto su poder en el partido. En cambio, si es Pedro Pierluisi el seleccionado pasaría a un segundo plano.

La otra palanca de Vázquez es el aparato gubernamental, con su poder para hacer nombramientos y dispensar contratos. ¿Saben por qué la alcaldesa de Ponce le organizó un acto de campaña el mismo día en que fue referida la Oficina del FEI? Pues porque la hija de Mayita Meléndez, una joven abogada sin experiencia que ya trabaja en Fortaleza, será nombrada a un cargo de juez antes de fin de año. Ese acuerdo con alcaldesa de Ponce debe estar repitiéndose con otros alcaldes o líderes locales.

Junto a los nombramientos están los contratos que, además de apoyo político, generan dinero para la campaña. Uno de los ángulos en la investigación del Departamento de Justicia, que provocó la destitución de su secretaria, está relacionado con uno de estos acuerdos. El exdirector de la Oficina de Manejo de Emergencias, Carlos Acevedo, denunció que días después del terremoto de enero se le ordenó cancelar un contrato ya otorgado para trasladarlo a uno de los patrocinadores de la campaña de Vázquez.

La tercera palanca que aúpa a Wanda Vázquez, o que le ayuda a solventar la crisis, es la pandemia. Las protestas que terminaron sacando a Rosselló de la Fortaleza no comenzaron de forma masiva, sino que poco a poco fueron ganando momento. En el caso de Vázquez, la amenaza real que representa el coronavirus mantiene a la gente fuera de las calles. Las protestas no se encadenan y esa será la realidad por algún tiempo.

A esta misma fecha hace exactamente un año, Ricardo Rosselló era un cadáver político que caminaba como un zombi intentando demostrar que seguía vivo. Algo parecido debería ser el cuadro de la persona que lo sustituyó una semana después de su deshonrosa salida. Aunque no está sobre la mesa un chat repleto de arrogancia y malas palabras, las mentiras probadas de Wanda Vázquez sobrepasan las de su exjefe. Además, al momento de ser obligado a renunciar sobre Rosselló no pesaba ninguna investigación criminal ni estaba en el tintero un caso de obstrucción a la justicia.

De las tres palancas que sostienen a Vázquez, la única que ella controla es la de los contratos y favores de su gobierno. Las otras dos – el apoyo de la maquinaria “riverista” y la contención de la protesta pública – podrían desaparecer si siguen surgiendo escándalos. Ya sabemos que el despido de la Secretaria de Justicia, Denisse Longo, fue un acto desesperado para intentar detener una investigación criminal en su contra. Los detalles aún se desconocen, pero ese desconocimiento no se mantendrá por mucho tiempo.

Si alguien ha creado enemigos durante su carrera en el gobierno es precisamente Wanda Vázquez. Cuando se siente amenazada, como la típica fiera herida, no tiene reparos en arrollar a quien encuentre de frente. Lo que hizo ahora con Denisse Longo lo había hecho en enero la Secretaria de Familia, Glorimar Andújar, y el de Vivienda, Fernando Gil. En medio del escándalo por la repartición de suministros intentó presentarlos como culpables, cuando en realidad eran ellos quienes habían advertido del esquema corrupto.              Si aquello fue burdo, lo que hizo con Longo llega al asco. Durante un fin de semana elaboró una novela para imputarle comportamiento antiético y encubrir la razón del despido.

Esos polvos traerán mucho lodo de aquí al 9 de agosto. Y si gracias a sus tres palancas sobrevive, el fango la cubrirá camino a noviembre.